1956: RICARDO DÍAZ, UN POLICÍA DE LA RESISTENCIA PERONISTA

Posted 8 Junio 2009 by RB
Categories: Argentina

Roberto Bardini

Corre el año 1956… Villa Manuelita, un barrio pobre al sur de Rosario, a cinco cuadras de un matadero de reses instalado en 1874, es una mezcla de villa miseria, conventillos y ranchos con una sola calle principal de tierra. Amalgama de “barrio bravo” de los años treinta y “barrio obrero” de los cuarenta, también es bastión de la Resistencia Peronista.

Su denominación oficial es General San Martín, pero le llaman Villa Manuelita en recuerdo de doña Manuela Rodríguez, dueña de catorce casas con nombres de provincias argentinas que alquilaba baratas. Habitan el barrio empleadas del frigorífico Swift y trabajadores del ferrocarril, el puerto, las fábricas y los depósitos de materiales de construcción. En septiembre de 1953, durante el segundo gobierno peronista, se había creado una biblioteca con 200 libros y se organizaban concursos de pintura infantil, funciones de cine y bailes para recaudar fondos y comprar nuevos textos.

Cuentan que en ese lugar aparece en septiembre de 1955 un mensaje escrito con brea en una sábana: “Todos los países reconocen a Lonardi. Villa Manuelita no lo reconoce”. Otros dicen que el mensaje se ve una mañana de 1956, escrito con alquitrán en una pared de chapa: “Los yanquis, los rusos y las potencias reconocen a la Libertadora. Villa Manuelita no”.

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En un barrio contiguo, Tablada, está el comisario Ricardo Díaz, un policía diabético que el 9 junio de 1956 se une en Rosario al levantamiento de los generales Juan José Valle y Raúl Tanco. La historia, poco conocida, la cuenta Eduardo Toniolli en “Armas para Valle”, publicada el 9 de junio de 2006 en la revista La memoria de nuestro pueblo, al cumplirse medio siglo del levantamiento peronista.

Hijo de un payaso y trapecista, dueño de un modesto circo, Díaz ha trabajado desde niño en la empresa familiar recorriendo pueblos del interior. En su adolescencia también fue payaso y actor de sainetes en los que interpretaba a famosos bandidos rurales: Juan Moreira, Mate Cocido, Bairoletto… Se casó muy joven con la hija de un militante anarquista del campo, tuvo un hijo y en 1942 llegó a Rosario, donde ingresó a la policía provincial con la idea de conseguir una ocupación fija. Hombre de ideas libertarias, hizo carrera durante el peronismo y llegó a comisario. Después del golpe de septiembre de 1955, gracias a su buena hoja de servicios no resultó perjudicado por los pases, traslados y bajas ordenados por la “revolución libertadora”.

El 9 de junio del año siguiente, Díaz está a cargo de la comisaría 16 del barrio Tablada, llamado así por los corrales con tablones de madera en los que se encerraba al ganado antes de enviarlo al matadero. El comisario les pregunta a sus subordinados si quieren unirse al levantamiento peronista; sólo acepta un policía sumariante de apellido Vigil. Entonces los dos encierran al resto de los agentes en los calabozos para no comprometerlos y se van con 14 carabinas a sumarse a otros rebeldes en el centro de la ciudad.

Tres días después, cuando la rebelión ha fracasado, son detenidos. Díaz va preso un año y medio en la Unidad Penitenciaria Nº 3, de Rosario, donde se le agrava la diabetes porque los carceleros no siempre le entregan la insulina que envía su familia.

Sale en libertad a principios de 1958. “El afuera resultó ser igual de duro para la familia Díaz: una peluquería, un salón de ventas, cualquier emprendimiento resultaba válido para pucherear, pero sobre todo para adquirir la insulina que el ex comisario precisaba para sobrellevar su diabetes”, escribe Toniolli. El ex policía logra que le paguen una magra jubilación con un grado menor y muere al poco tiempo. Y, salvo la paciente reconstrucción de Toniolli, no existe ningún otro testimonio escrito acerca de su participación en el levantamiento del general Valle.

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1964: CUANDO LA LEGIÓN ESPAÑOLA CASI INVADE ARGENTINA

Posted 27 Mayo 2009 by RB
Categories: Argentina, Personajes

Roberto Bardini

pavonpereyraEn 1999, el historiador Enrique Pavón Pereyra le aseguró a un periodista que el general Juan Domingo Perón llegó a evaluar, durante su destierro en Madrid y mientras gobernaba el radical Arturo Illia, una propuesta de invadir el noroeste de Argentina con legionarios españoles para crear un “foco rebelde” que posibilitara su retorno al poder.

El plan –según Pavón Pereyra– fue presentado en 1964 por un audaz y leal hombre de negocios llamado Julio Gallego Soto, un español nacionalizado argentino que había sido amigo del escritor nacionalista Raúl Scalabrini Ortiz.

La operación sería financiada por el magnate griego Aristóteles Sócrates Onassis, importador de tabaco turco y armador de barcos. El comandante de la avanzada militar era el general Raoul Salan, ex cabecilla de la Organisation de l’Armée Secrète (OAS), grupo terrorista que se había enfrentado al general Charles de Gaulle, presidente de Francia, a causa de la independencia de Argelia.

SalanEn la entrevista, realizada por Ricardo E. Brizuela y distribuida el 11 de abril de 1999 por la agencia de noticias Infosic, Pavón Pereyra sostiene que fue precisamente la participación de Salan en el operativo lo que determinó que Perón descartara la propuesta de Gallego Soto. El líder exiliado mantenía una excelente relación con De Gaulle.

“A última hora Perón la deja sin efecto”, relata el historiador. “El asunto consistía en transportar por aire, a una zona entre Tucumán y Salta, a un tercio español de setecientos a ochocientos hombres de la Legión Extranjera, para crear un foco rebelde”.

Los “tercios”, creados en el siglo XVI, eran unidades de infantería del ejército español, utilizados fundamentalmente en las guerras coloniales. Aunque fueron oficialmente disueltos en 1920, los regimientos de la Legión española aún conservan esa denominación.

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Más adelante, Pavón Pereyra agrega: “Pero resulta que el que comandaría la operación sería Raoul Salan, famoso general argelino que levantó el ejército de su país, antidegaullista, que también aplastó el movimiento independentista de Argel con mano durísima y cruel, con un costo tremendo en vidas humanas para el bando rebelde. Cuando Perón se enteró dijo: De ninguna manera, ni hablar”.

Pavón Pereyra, fallecido en enero de 2004, es considerado como el primer biógrafo en vida del tres veces presidente argentino. Algunos de los títulos que publicó lo dicen todo: Perón (1953), Vida de Perón (1965), Coloquios con Perón (1965), Perón, tal como es (1973), Perón, tal como fue (1986), Conversaciones con Juan Domingo Perón (1978), Correspondencia de Perón (1981), Los últimos días de Perón (1981), Diario secreto de Perón (1985) y Yo, Perón (1993).

No obstante, en sus revelaciones sobre el presunto proyecto de invasión de legionarios españoles al noroeste argentino desliza dos errores. Salan, el “famoso general argelino”, era francés. Conocido como “El mandarín” y “El chino” desde que fue comandante de las tropas francesas en Indochina, había nacido en 1899 en Roquecourbe, al sur de Francia, cerca de la frontera con España.

El segundo error es más grave: en 1964, Salan estaba preso. Dos años antes había sido condenado a cadena perpetua y encarcelado por su vinculación con la OAS. Ese dato echa por tierra todo el relato del “foco rebelde”. El militar salió en libertad en julio de 1968, gracias a una amnistía del general De Gaulle, y se estableció en el norte de España.

Sin embargo, Pavón Pereyra rescata la figura de un personaje desconocido por los peronistas jóvenes y poco conocido por los no tan jóvenes: Julio Gallego Soto. Nacido en noviembre de 1915 en una pequeña localidad de Castilla y León, llegó muy  joven a Buenos Aires, donde se hizo amigo de Raúl Scalabrini Ortiz. Integrante de una familia que se dedicaba a la importación de telas inglesas, se relacionó con Perón en 1943 y se convirtió, con apenas 28 años de edad, en su colaborador en las sombras durante tres décadas. Y aunque esquivaba los puestos públicos, en 1946 fue un discreto asesor económico del ministro de Salud Pública, Ramón Carrillo.

Pavón Pereyra lo describe así: “Era un hombre de circunstancias, le servía a Perón desde un principio, haciéndole llegar y atendiendo a las necesidades urgentes. No sólo de plata. Tenía acceso a los centros económicos con mucha familiaridad. No tenía aspiraciones económicas. No se le quedaba pegada plata que no le perteneciera”.

El periodista Rogelio García Lupo, a su vez, ahonda la descripción el 11 de octubre de 1998 en Zona, suplemento de Clarín: “Julio Gallego Soto fue agente de Perón para las operaciones confidenciales de mayor riesgo. Conocía las cuentas numeradas de los bancos de Nueva York, Barcelona, Montevideo y París, donde era mayor la discreción y también podía reconstruir de memoria la historia de los contradocumentos y las transferencias de fondos que respaldaban los pactos políticos del jefe del justicialismo. Gallego Soto fue un eximio conspirador que construyó como una obra de arte su bajo perfil, a pesar de haber vivido momentos históricos junto a Perón o por cuenta de Perón”.

Su vida se cortó abruptamente a los 61 años de edad. En julio de 1977, agentes del Batallón 601 de Inteligencia lo secuestraron para averiguar sus “conexiones financieras” con el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). “Se llevó muchos secretos a la tumba sin nombre, cuando un comando militar lo desapareció para siempre”, escribe García Lupo.

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CUANDO ERNEST HEMINGWAY “GASTÓ” AL EMBAJADOR SPRUILLE BRADEN EN CUBA

Posted 25 Abril 2009 by RB
Categories: Irreverencias y reverencias

Roberto Bardini

A mediados de la Segunda Guerra Mundial el escritor Ernest Hemingway se da uno de los grandes gustos de su vida: navega en aguas del Caribe con un grupo de amigos impresentables, pesca, devora manjares preparados al estilo antillano, le dispara a tiburones, bebe litros de ron y whisky, juega al espionaje y, de remate, se inspira para una futura novela que se llamará Islas en el golfo.

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La aventura marinera dura ocho meses. Es posible gracias a miles de dólares que Hemingway le factura a Spruille Braden, entonces embajador de Estados Unidos en Cuba, con el pretexto de que persigue submarinos alemanes para evitar que ataquen las costas norteamericanas. En realidad, es una espectacular tomadura de pelo que se prolonga desde agosto de 1942 hasta abril de 1943.

bradenBraden no es diplomático de carrera sino un ingeniero y empresario muy cercano al Departamento de Estado. Corpulento, con el aspecto de un toro dispuesto a embestir y aficionado al whisky, habla bastante bien el castellano. Antes ha estado en Asunción, donde operó a favor de la compañía petrolera Standard Oil durante la llamada Guerra del Chaco entre Paraguay y Bolivia (1932-1935). Vinculado a la firma bananera United Fruit, es heredero de acciones en la empresa minera Braden Copper, fundada por su padre en Chile.

Braden sucumbe en La Habana ante las audaces propuestas de Hemingway. El escritor le ofrece lanzarse al mar en su propio yate para enfrentar a submarinos alemanes, además de armar una red de espionaje para neutralizar las actividades de simpatizantes cubanos del nazismo y de la Falange Española. Para financiar estos “servicios patrióticos”, el autor de Por quien doblan las campanas le pide al impetuoso embajador mil dólares mensuales y alrededor de 450 litros de nafta.

hemiconmetraHemingway equipa con ametralladoras, granadas y bombas caseras a su yate Pilar, una hermosa embarcación de caoba y roble, de casi 12 metros de eslora, con un motor de cien caballos de fuerza, que había comprado por 10.000 dólares en un astillero de Brooklyn en 1934. Él mismo afirma que el Pilar combina “el peso sensual de una hermosa mujer alegre habanera y la sólida construcción de la casa en lo alto de una colina”.

Pero es poco probable que el escritor esté dispuesto a permitir que se lo hundan en altamar, le cambien la pintura del casco o siquiera le rayen la cubierta con un alfiler. O, mucho menos, que le suceda algo a su timonel y camarada de andanzas, el legendario Gregorio Fuentes, un marinero en el que se inspirará para crear a Santiago, el personaje de El viejo y el mar, libro publicado en 1952 y adaptado al cine seis años después. Fuentes, nacido en las Islas Canarias en 1897, ha llegado a Cuba a los diez años de edad y conduce el Pilar desde 1938.

Al mismo tiempo, el novelista recluta a una docena de marginales, compañeros de parranda en los muelles y cantinas de La Habana, a quienes él denomina Crooks Factory (“fábrica de malandras”). El yate nunca entra en combate y la red de agentes secretos jamás se arma pero la pandilla navega, pesca y bebe durante 240 inolvidables días.

Todavía a fines de 1942 el representante diplomático de Estados Unidos en Cuba sostiene: “Hemingway colaboró para nosotros desde su finca de La Habana dos veces por semana. Reunió a un grupo de cuatro hombres que trabajaban todo el día”. Un informe del FBI de ese mismo año, en cambio, define aquella labor como “una torpe e infantil empresa de fulleros”.

En mayo de 1945, Spruille Braden llega a Buenos Aires como embajador. Viene con la democrática misión de neutralizar la “amenaza nazifascista” del entonces coronel Juan Domingo Perón. No tiene éxito y a los cuatro meses regresa a Washington. Los peronistas, evidentemente, son mucho peores que aquellos “malandras” reclutados en el puerto. El empresario fallece en 1978. Quizás contribuye a su alejamiento del mundo terrenal el hecho de que poco antes Perón ha ganado por tercera vez a la presidencia.

Ernest Hemingway se suicida en 1961. Nueve años después se publica Islas en el golfo, novela terminada en 1947. El personaje central, un pintor llamado Thomas Hudson, muere herido de bala a bordo de su yate. En la narración, Hudson y sus aguerridos compañeros perseguían a un submarino alemán en aguas caribeñas.

fuentesGregorio Fuentes, el timonel del Pilar, trabaja durante 27 años con Hemingway. Conocido como “Pellejo duro”, hace honor a su apodo: fallece en 2002, a los 104 años de edad.  Fumaba seis habanos diarios y nunca leyó El viejo y el mar. Alguna vez dijo que si él sobrevivía al escritor, le gustaría poner el barco en un jardín y mandar a construir al lado una estatua de su patrón y amigo. Lo imaginaba sentado, con un vaso en la mano.

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CUANDO LOS MAU MAU LUCHARON EN EL NOROESTE ARGENTINO

Posted 18 Abril 2009 by RB
Categories: Argentina

Roberto Bardini

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Después del golpe cívico-militar que el 16 de septiembre de 1955 derrocó al general Juan Perón, corre el rumor que en el noroeste argentino hay guerrilleros africanos Mau Mau, famosos porque decapitan a sus enemigos británicos.

Nadie los ha visto, pero se dice que operan en la zona ferroviaria de Tafí Viejo, en Tucumán, y a veces llegan a Salta y Jujuy. Y para preocupación de los servicios de inteligencia de la “revolución libertadora”, también se comenta que están con la Resistencia Peronista.

Mau Mau es una organización rebelde que de 1952 a 1960 combate en Kenia contra las tropas del Imperio Británico, que ha ocupado el país a fines del siglo diecinueve. Su líder es Jomo Kenyata, quien después de la independencia en 1963 será el primer presidente y gobernará hasta 1978. Los Mau Mau tienen pocos fusiles; pelean con lanzas y machetes. Los ingleses cuentan que cortan las cabezas de los blancos, las colocan en la punta de la lanza y las exhiben como escarmiento.

cenaLa verdadera historia –prácticamente desconocida en la actualidad– me la contó en 2007 el inclaudicable Juan Carlos Cena, hijo de un ferroviario de Córdoba y también él ferroviario desde los 12 años. Luego de la caída de Perón, padre e hijo se unieron a la Resistencia. Miembro fundador del Movimiento Nacional de Recuperación de los Ferrocarriles Argentinos (MoNaReFA), hoy es un experto en el tema.

“En 1955, mientras, los burócratas sindicales se reunían en Olivos con el general Lonardi primero y con el general Aramburu después, para reacomodar las relaciones con el nuevo poder, el Partido Justicialista se había volatilizado”, recuerda Cena, que conoce de primera mano la anécdota de los Mau Mau. “La Resistencia se fue conformando a través de los cuerpos de delegados, seccionales de sindicatos, por zona o región, comisiones internas y de reclamos. No hubo ningún ideólogo, intelectual o político que preparara la Resistencia”.

En el caso de los obreros ferroviarios, las reuniones comenzaron después del bombardeo a la Plaza de Mayo en junio de 1955. Cena fue testigo de esos encuentros porque se realizaron en la casa de su padre, en Córdoba. “Con el pretexto de jugar a la taba, llegaban compañeros de todos los lugares ferroviarios del país. Los articulaba la unidad territorial del oficio y el sindicato. Los encuentros organizativos fueron rotando. La reunión más importante fue en la Estación La Reducción, en Tucumán”.

Luego del golpe del 16 de septiembre, las comisiones internas y de reclamos de la Unión Ferroviaria en Tafí Viejo crean el Comando Interseccional Peronista de Obreros del Norte (Cipon). El núcleo está en Tafí Viejo, pero se extiende a todo el norte del país. Es la concentración obrera más grande del noroeste. Le siguen los Altos Hornos Zapla.

“El Cipon estaba formado por compañeros duros, probados y disciplinados, defensores a ultranza de los ferrocarriles estatales”, narra Cena. “En más de una oportunidad, en el gobierno de Perón descabezaron jefaturas del taller por corruptas o ineptas. Esta metodología perduró después del golpe de 1955. Fueron los primeros en operar fuera de la organización partidaria. En todo el norte organizaron paros y sabotajes, no sólo ferroviarios. También impulsaron aprietes a comandos civiles, rompehuelgas, delatores y traidores. Eran absolutamente independientes y nunca pudieron ser controlados. Antes del advenimiento del peronismo, los anarquistas tenían gran influencia en los talleres; instauraron maneras de comportamiento, códigos éticos, métodos de organización y trabajo gremial. Con Perón en el gobierno, la relación entre anarquistas y peronistas continuó, basada en un respeto mutuo”.

Los antiperonistas de Tafí comienzan a llamarlos Mau Mau. Los militantes del Cipon no se sienten ofendidos: también reivindican la guerra de independencia en Kenia. Y para hacer honor al nombre le “cortan la cabeza” a dos jefaturas de taller seguidas, expulsándolas por “gorilas”.

Varios oficiales del ejército retirados y en actividad que se dicen peronistas van a ver a los dirigentes del Cipon para influenciarlos. Todos son rechazados, especialmente el general Miguel Ángel Iñiguez, del Comando de Operaciones de la Resistencia (COR), más afecto a los golpes militares que a las revoluciones populares. “Los Mau Mau sólo recibieron al entonces capitán Adolfo César Phillipeaux, quien en 1956 se había unido en La Pampa al levantamiento del general Juan José Valle”, cuenta Cena. “Con él mantuvieron una relación militante y de gran respeto”.

El ferroviario cordobés evoca por sus apodos a viejos conocidos de la Resistencia Peronista: Cutiti Díaz, Chichilo Céliz, Tableta Gutiérrez, Andrés Suter… De ellos sólo viven El Toto Romero y El Inglés Campbell.

“El anecdotario de sus vidas es enorme”, recuerda Cena. “Todos murieron pobremente, orgullosos de haber sido lo que fueron. El primer desaparecido ferroviario de la Resistencia es Raúl Lechessi, en el gobierno de Isabel Martínez. Ni siquiera durante la dictadura cívico- militar de 1976-1983 los trabajadores ferroviarios claudicaron”.

Unas últimas líneas sobre los Mau Mau de Kenia: durante años, historiadores y periodistas británicos presentaron una imagen feroz de los independentistas, pero el investigador Mark Curtis, fundador del Royal Institute of International Affairs, tiró abajo estas descripciones. En su libro Web of Deceit (“Red de engaños”), publicado en 2003, Curtis revela que más de un millón de kenianos fueron prisioneros en “aldeas cercadas”. A los sospechosos se les interrogaba con “cortado de orejas, perforación de tímpanos, azotes y quemaduras con cigarrillos encendidos”.

Y el historiador David Anderson, de la Universidad de Oxford y autor de Histories of the Hanged: The Dirty War in Kenya and the End of Empire (“Historias de los colgados: La guerra sucia en Kenia y el fin del imperio”), publicado en 2005, presenta evidencias de la brutal represión británica: 20.000 rebeldes asesinados, 150.000 civiles acusados de simpatizar con ellos enviados a campos de trabajos forzados y más de mil ejecutados en la horca. Anderson demuestra que sólo 32 colonos ingleses murieron durante un conflicto que duró más de siete años.

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MALVINAS, UN CORSARIO NORTEAMERICANO Y SU AMANTE CHILENA

Posted 30 Marzo 2009 by RB
Categories: Argentina, Personajes

Roberto Bardini
jewettUn corsario norteamericano al servicio de las Provincias Unidas del Río de la Plata es el primero que toma posesión de las Islas Malvinas en nombre del gobierno de Buenos Aires. El 6 de noviembre de 1820, el lobo de mar desembarca en Puerto Soledad, ordena izar la bandera argentina y disparar una salva de 21 cañonazos ante 50 barcos pesqueros de diversas nacionalidades, la mayoría británicos y estadounidenses.

Se trata el coronel de marina David Jewett, de 48 años, comandante de la fragata Heroína. Tres días después, el militar envía una comunicación en inglés y en castellano a los capitanes de embarcaciones extranjeras, informándoles que está prohibido pescar en aguas jurisdiccionales o desembarcar para apoderarse del ganado. El mensaje, fechado el 9 de noviembre, está redactado en términos cordiales pero firmes:

“Señor, tengo el honor de informarlo que he llegado a este puerto comisionado por el Supremo Gobierno de las Provincias Unidas de Sud América para tomar posesión de las islas en nombre del país a que éstas pertenecen por la Ley Natural.

“Al desempeñar esta misión deseo proceder con la mayor corrección y cortesía para con todas las naciones amigas; uno de los objetos de mi cometido es evitar la destrucción de las fuentes de recursos necesarios para los buques de paso, que, en recalada forzosa, arriban a las islas, y hacer de modo que puedan aprovisionarse con los mínimos gastos y molestias.

“Dado que los propósitos de Usted no están en pugna y en competencia con estas instituciones y en la creencia de que una entrevista personal resultaría de provecho para ambos, invito a Usted a visitarme a bordo de mi barco, donde me será grato brindarle acomodo mientras le plazca; he de agradecerle –asimismo– que tenga a bien, en lo que esté a su alcance, hacer extensiva mi invitación a cualquier otro súbdito británico que se hallare en estas inmediaciones; tengo el honor de suscribirme, señor, su más atento y seguro servidor”.

El navegante inglés James Weddell –explorador de la zona que lleva su nombre en el mar antártico– se encontraba ese día entre los extranjeros presentes en las Malvinas. Es él quien divulga la carta de Jewett, que se publica en diarios ingleses y españoles.

La toma de posesión del coronel se describe en El Redactor, de Cádiz (España), en agosto de 1821, a través de informes obtenidos en Gibraltar. También a mediados de ese año se publica la noticia en La Gaceta de Salem, en Estados Unidos, por relatos de pescadores de ese país que presenciaron la ceremonia.

David Jewett, nacido el 17 de junio de 1772 en North Parish (Connecticut), estudió leyes y a los 19 años ingresó a la marina de guerra de Estados Unidos. Participó en la lucha de independencia de su país contra Gran Bretaña, fue comandante en jefe de la escuadra naval chilena en 1814 y ese mismo año ofreció sus servicios a las autoridades de las Provincias Unidas. El 22 de junio de 1815 se le otorga, en acuerdo secreto del gobierno, la patente de corso. Durante dos años está al frente del bergantín Invencible en el océano Atlántico y captura cuatro naves brasileras.

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En enero de 1820, el marino recibe el mando de una fragata mercante francesa equipada con 30 cañones y la bautiza Heroína. Lo hace–según el historiador chileno Armando Moreno Martín– en honor a su amante chilena Javiera Carrera, a quien ha conocido en Buenos Aires en 1814 y considera una “heroína de América”. La embarcación ya no es una nave corsaria, sino un buque de Estado.

De familia aristocrática, casada dos veces y madre de siete hijos, la hermosa Javiera se hizo famosa por bordar en 1812 la primera bandera nacional de su país, un escudo de armas con la sentencia “Por la razón o por la espada” y una escarapela que fue de uso obligatorio. La mujer es hermana mayor del patriota José Miguel Carrera, quien luego de servir como oficial en España y combatir contra las fuerzas invasoras de Napoleón, regresó a Chile, participó en la guerra de independencia, fue jefe de gobierno y primer comandante en jefe del ejército.

En 1814, cuando España reconquista Chile, Javiera y sus hermanos cruzan la Cordillera de los Andes en un viaje de doce días. Viven un tiempo en Mendoza y luego, por instrucciones del general José de San Martín, se trasladan a Buenos Aires. Sin dinero, la mujer se gana la vida vendiendo comida chilena y fabricando cigarros de hoja. “No tengo ni para comer, menos para pensar en viajes”, le escribe a su segundo marido, un abogado asturiano que se quedó en Santiago. En 1819 las autoridades argentinas la detienen, la destierran primero a Luján y después a San José de Flores y finalmente la recluyen en un convento de la capital.

Jewett la rescata y la sube a un barco portugués que parte hacia Montevideo. “Vuestra amable hermana está al mando de la Heroína de las Provincias Unidas y espera con impaciencia el momento de abrazarlo a usted”, le escribe en 1820 a José Miguel Carrera. Pero ese momento no llegará nunca: un año después, Carrera, “el húsar desdichado”, es fusilado en Mendoza por orden de Bernardo de O’Higgins.

Después de su intervención en las Malvinas, Jewett renuncia a la marina argentina. Entra al servicio de la armada brasileña y más tarde, paradójicamente, combate contra las Provincias Unidas del Río de la Plata. Muere el 26 de julio de 1842, a los 70 años, en Río de Janeiro.

Tras diez años de ausencia, Javiera Carrera regresa a Chile en 1824. Fallece en su hacienda de San Miguel, cerca de Santiago, en agosto de 1862, a los 81 años.

EL INDIO QUE FUE COMANDANTE MILITAR EN LAS ISLAS MALVINAS

Posted 29 Marzo 2009 by RB
Categories: Argentina, Personajes

Roberto Bardini

malvinasSu historia fue olvidada y hoy es prácticamente desconocida. Se llamaba Pablo Areguatí, era guaraní y había nacido en la aldea San Miguel Arcángel, fundada en tiempos del Virreinato del Río de la Plata por misioneros jesuitas en territorio que ahora pertenece a Río Grande do Sul, en Brasil. En 1824 fue el comandante militar de las Islas Malvinas durante seis meses.

El año anterior, el gobernador de Buenos Aires, general Martín Rodríguez, le había otorgado a Jorge Pacheco, un capitán de caballería retirado, derechos sobre 30 leguas de tierra para criar ganado y cazar lobos marinos, a cambio de reparar las instalaciones de Puerto Soledad.

Pero el ex militar, que tiene 52 años y vive de la explotación de un saladero, carece de dinero para iniciar la empresa. Se asocia entonces con el comerciante Luis María Vernet, nacido en Hamburgo (Alemania), de ascendencia francesa. Vernet, de 31 años, se beneficia con la mitad de la concesión en la isla y se hace cargo de la administración.

Por sugerencia de Pacheco, en enero 1824 es designado comandante militar de las Malvinas un soldado de la Independencia, Pablo Areguatí, ex capitán de milicias en Entre Ríos.

Educado primero por jesuitas en la provincia de Misiones y a partir de 1783 en Buenos Aires, el guaraní había estudiado en el Real Colegio de San Carlos. Esta institución –por cuyas aulas pasaron Manuel Belgrano, Juan José Paso, Juan José Castelli, Mariano Moreno, Manuel Dorrego, Cornelio Saavedra, Juan Martín de Pueyrredón y Martín Güemes, entre muchos otros nombres de los primeros años de vida argentina– con el correr del tiempo se convertirá en el Colegio Nacional de Buenos Aires.

En 1811, Areguatí fue nombrado por Manuel Belgrano como primer alcalde de la población entrerriana de Mandisoví, de 650 habitantes, fundada en 1777 por Juan de San Martín, padre del general José de San Martín. En 1814, Gervasio Posadas, Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, lo asciende a capitán de milicias.

El oficial retirado, que pensaba entrenar algunos peones en las Islas Malvinas para formar “una compañía de cívicos, con cabos y sargentos”, ha aceptado no cobrar sueldo del gobierno; a cambio, podrá criar su propio ganado. Sin embargo, por desinteligencias con Pacheco y Vernet renuncia en agosto de 1824. Seis años después es funcionario en la Aduana de Buenos Aires y, posteriormente, oficial de Justicia.

Uno de sus hermanos, Pedro Antonio, fue sargento en la expedición de los 33 Orientales, encabezada en 1825 por el general Juan Antonio Lavalleja para liberar la Provincia Oriental –que abarcaba lo que hoy es Uruguay y parte de Río Grande do Sul– entonces en poder de Brasil.

Una tataranieta del comandante militar guaraní de las Islas Malvinas, Evangelina Areguati, actualmente es maestra en la escuela Nº 74 Juan José Valle, de Concordia (Entre Ríos).

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DEL GHETTO DE VARSOVIA A LA FRANJA DE GAZA

Posted 16 Enero 2009 by RB
Categories: Medio Oriente

[Publicado en enero de 2005 con el título Israel, Palestina y el Informe Stroop]

Hoy nadie recuerda al general alemán Jürgen Stroop, quien ganó cierta notoriedad a mediados de la Segunda Guerra Mundial durante la ocupación de Polonia como comandante de las Waffen-SS. Sin embargo, recientemente su nombre volvió a cobrar notoriedad en Medio Oriente. Según informa el diario Haaretz, de Jerusalén, parece que el militar tiene algunos discípulos en el ejército israelí.

Roberto Bardini

Entre 1941 y 1943, el ejército del Tercer Reich confina a 60 mil judíos polacos en el ghetto de Varsovia, ubicado en el distrito de Podgorze. La desproporción entre la cantidad de reclusos y la superficie del lugar, provoca hacinamiento, miseria, hambre y epidemias. En algunos casos, conviven hasta 13 personas en cada habitación. Sólo un hombre cada 138 tiene trabajo. La mayoría trabaja en establecimientos alemanes; confecciona uniformes militares y fabrica armas.

El 19 de abril de 1943 estalla una rebelión en el ghetto. Mordejai Anielevicz, de 24 años, lidera a 700 jóvenes de la Organización Judía Combatiente, provistos de granadas, bombas molotov y unas pocas armas suministradas por la resistencia polaca. El levantamiento termina el 16 de mayo, cuando los alemanes hacen estallar la gran sinagoga judía, incendian el ghetto y lo reducen a un montón de escombros. Anielevicz y 80 jóvenes sobrevivientes al ataque se suicidan para no caer en manos del enemigo.

El ghetto ya no existe

El general Jürgen Stroop, hombre de confianza de Heinrich Himmler, estuvo al mando de la operación y redactó un minucioso parte de guerra día por día e, incluso, hora por hora, de los 28 días de combate. Su descripción, de 75 páginas, se conoce como Informe Stroop: el Ghetto de Varsovia ya no existe (Es gibt keinen jüdische Wohnbezirk in Warschau mehr). El relato se hace público en el Tribunal de Nuremberg en 1946 y es editado en forma de libro en 1998.

El 25 de enero del año pasado [2004], el diario Haaretz publicó un artículo del periodista Amir Oren, quien afirma que los militares judíos estudiaron las tácticas utilizadas por los nazis para aplastar la rebelión en el ghetto de Varsovia con el fin de aplicarlas contra las ciudades palestinas de Gaza y Cisjordania. El Informe Stroop figura entre los textos.

Oren utiliza como fuente a un alto oficial israelí, a quien no identifica para evitarle represalias. No es la primera vez que miembros del ejército brindan este tipo de testimonio, disgustados por sus tareas como de tropa de ocupación y la técnica de tierra arrasada ordenada por el alto mando.

Peor que en Varsovia

Lo cierto es que existen similitudes, corregidas y aumentadas, entre aquel episodio de la Segunda Guerra Mundial y lo que sucede hoy en los territorios dominados por Israel. Más de un millón de árabes subsiste gracias a los víveres distribuidos por la Agencia de Naciones Unidas para los refugiados palestinos (UNRWA, por sus siglas en inglés), la cual ha denunciado que uno de cada cinco niños palestinos sufre de grave desnutrición. Desde septiembre de 2000, más de 25 mil palestinos han perdido sus hogares por demoliciones llevadas a cabo por soldados israelíes, según UNRWA, que apenas ha logrado construir casas para poco más de mil cien.

Por otro lado, un informe del Banco Mundial de noviembre de 2004 asegura que un 50 por ciento de los palestinos vive en la pobreza, con menos de dos dólares diarios. En promedio, cada palestino que trabaja debe mantener a siete personas.

Hay más semejanzas con el ghetto de Varsovia: existen en Cisjordania 61 puestos de control militar, 102 bloques de hormigón en las carreteras para dificultar el acceso de vehículos desde y hacia los pueblos palestinos, 61 zanjas, 28 vallas de tierra y 374 de pilas de escombros. Viajar por la región es muy difícil, si no imposible, para miles de personas.

En junio de 2002, Israel comenzó a construir un muro, que tendrá una longitud de 622 kilómetros a un costo de 3 mil 400 millones de dólares. La enorme valla impide el acceso de palestinos a lugares esenciales como el trabajo, los hospitales y las escuelas.

Tragedia moderna

La Franja de Gaza es una de las regiones más densamente pobladas del planeta. Con una superficie de sólo 360 kilómetros cuadrados, el hogar de más de un millón 400 mil palestinos y alrededor de 7 mil 300 israelíes radicados en 21 asentamientos vigilados por tropas israelíes. La mayoría árabe vive refugiada en ocho campos de las Naciones Unidas.

La Franja está completamente cercada, excepto en la costa con el mar Mediterráneo. Hay ocho puestos de control de las autoridades israelíes. Los palestinos sólo pueden cruzar la frontera por dos puntos: Erez, en el norte, y Rafah, en el sur. En 2004, 950 palestinos resultaron muertos por las fuerzas de ocupación israelí, incluyendo 172 niños y 36 mujeres. Ese mismo año, fueron heridos casi 6 mil palestinos.

Eric J. Hobsbawn, el más importante historiador vivo, definió la situación en Medio Oriente como “el conflicto más grave que enfrenta actualmente la humanidad”, cuyos efectos repercuten –a la corta o a la larga- en el todo el mundo. Mucho antes, en 1968, el historiador inglés Arnold Toynbee afirmó que la tragedia moderna de los judíos consiste en que, lejos de aprender de sus sufrimientos, tratan a los árabes igual que los nazis los trataron a ellos.

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“HAY QUE ARROJAR AL MAR TODAS LAS ESTATUAS DE SAN MARTÍN, O’HIGGINS Y BOLÍVAR”

Posted 9 Octubre 2008 by RB
Categories: Iberoamérica

Roberto Bardini

Pocos días atrás se cumplieron 42 años de la Operación Cóndor en las Islas Malvinas y, como sucede desde hace décadas, el aniversario fue totalmente ignorado en los grandes diarios, radios y canales de televisión de Argentina.

Los medios de comunicación, más ocupados en comentar temas derivados del exitoso programa filantrópico Bailando por un sueño –un educativo compendio de nalgas movedizas, senos descomunales, enanos cantores, salivazos y recomendaciones prácticas de sexo oral– no le dedicaron una sola línea impresa o un minuto al aire a la pequeña gran gesta patriótica del 28 de septiembre de 1966, cuando 18 jóvenes desviaron un avión de Aerolíneas Argentinas hacia las Malvinas para reivindicar la soberanía nacional en el archipiélago sur.

El acontecimiento, sin embargo, fue decisivo en su momento para que uno de los más renombrados pensadores británicos contemporáneos se lamentara de que el nacionalismo se hubiera convertido en “una religión más potente que el cristianismo” y no vacilara en recomendar a los hispanoamericanos que “arrojaran al mar” todas las estatuas de José de San Martín, Bernardo O’Higgins y Simón Bolívar.

http://content.answers.com/main/content/wp/en-commons/thumb/c/cc/180px-ArnoldToynbee1961.jpgEl exabrupto figura en el libro Entre el Maule y el Amazonas, publicado en 1967 por Oxford University Press. Su autor es el filósofo e historiador Arnold Toynbee, quien obtuvo renombre internacional con Estudio de la historia, doce volúmenes que le demandaron 27 años de trabajo.

Toynbee (1889-1975), graduado en Oxford, profesor en Cambridge y director del Real Instituto de Relaciones Internacionales, recorrió 11 países iberoamericanos en 1966 y era huésped del régimen militar del general Juan Carlos Onganía cuando se produjo el secuestro aéreo.

El presidente de facto, como muchos de sus camaradas del arma de caballería, se mantenía a cautelosa distancia de bibliotecas y librerías. Sus esporádicos golpes de mano en territorio impreso se reducían a revistas sobre perros de raza y caballos de polo, pero un par de asesores civiles habían dedicado 20 minutos a explicarle quién era el historiador británico.

De regreso a Londres, Toynbee escribió en un capítulo titulado “¿Falkland o Malvinas?”:

“Me encontraba en Córdoba, Argentina, en momentos en que un ‘comando’ secuestró en vuelo un avión obligándolo a aterrizar en las Islas Falkland, y cuando la noticia de esta actuación melodramática fue seguida por las informaciones de los ataques a la embajada británica en Buenos Aires y al consulado británico en Rosario.

“Como era de esperarse, tanto el gobierno argentino como el británico se condujeron con una prudencia ejemplar y –lo que es más importante– con recíproca comprensión y buena voluntad. La contrariedad del gobierno argentino por la inconducta de un puñado de jóvenes ciudadanos argentinos fue bastante natural. Bajo la capa de gestos aparentemente patrióticos, los participantes en la escapada del comando y los más serios transgresores que efectuaron los disparos, estaban buscando en realidad crear dificultades a su propio gobierno, saboteando tal vez su intento de llegar a un acuerdo en la prolongada disputa sobre las islas. La acción de los saboteadores fue, en consecuencia, muy censurada no sólo por el gobierno sino también por el periodismo responsable. Sin embargo, [...] tanto la prensa como el gobierno, enfatizaron de todas maneras el hecho de que todos los argentinos estaban de acuerdo en sostener que las islas eran legalmente suyas, que el reclamo británico sobre ellas no tenía valor alguno y que la ocupación británica de las islas es, en consecuencia, una usurpación ilegítima”.

Especializado en la civilización griega, el despiste de Toynbee sobre temas americanos es tan imponente como el Partenón. ¿Cuál era en ese momento el “reclamo británico” sobre las Malvinas? ¿Qué usurpación no es ilegítima? En lo único que acierta es en la censura, por parte de lo que él denomina “periodismo responsable”, a la operación patriótica. Más de cuatro décadas después, ese tipo de periodismo continúa ignorando la Operación Cóndor.

Pero las reflexiones de Toynbee van mucho más allá de este episodio. Al final de Entre el Maule y el Amazonas, en el capítulo titulado “¿Hacia la integración latinoamericana?”, el historiador perpetra una sorprendente recomendación:

“En algunos países latinoamericanos, los libertadores nacionales del siglo XIX son ahora venerados como héroes; se los reverencia como verdaderos dioses. El nacionalismo, en verdad, se ha convertido en una religión más potente que el cristianismo.

“Cuando se visitan los templos del nacionalismo, se ven procesiones de niños de escuela guiados por sus maestros para ser adoctrinados. Si este adoctrinamiento no se contrarresta con la inculcación de una lealtad algo menos estrecha, estos niños crecerán como nacionalistas incorregibles. Se resistirán al llamado para la integración regional, para no hablar del llamado a la unidad en una escala mundial.

“Si yo fuera un integracionista latinoamericano, mi primer paso sería arrojar todas las estatuas de San Martín al Atlántico, todas las estatuas de O’Higgins al Pacífico y todas las de Bolívar al Caribe, y prohibiría que las reemplazaran, bajo pena de muerte”.

En los actuales tiempos de consolidación del Mercado Común del Sur y la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), la letal recomendación toynbeeniana suena como una involuntaria muestra de humor al estilo de Groucho Marx, Woody Allen o George W. Bush.

CRECE LA TENSIÓN ENTRE CARACAS Y EL EJE BOGOTÁ-WASHINGTON

Posted 19 Mayo 2008 by RB
Categories: Estados Unidos, Iberoamérica

Roberto Bardini

El avión Viking S-3B, fabricado por Lockheed, es uno de los modelos utilizados por la Marina de Estados Unidos porque opera desde portaaviones, tiene una autonomía de vuelo de 4 mil kilómetros y puede localizar y destruir submarinos. Fue un S-3B el que violó el espacio aéreo venezolano el sábado 17 de mayo al sobrevolar La Orchila, una isla de 40 kilómetros cuadrados en el Caribe.

En las inmediaciones del lugar están prohibidas la pesca y las actividades turísticas desde la década del ‘50 porque hay un destacamento militar al que sólo tienen acceso el presidente de Venezuela y altos funcionarios del gobierno.

El avión, según informó por radio el piloto a las autoridades venezolanas, había partido de la isla de Curazao, dominio holandés ubicado a sólo 50 kilómetros de la costa norte de Venezuela. Allí funciona desde 1999 una base aérea de Estados Unidos perteneciente a las llamadas FOL (Forward Operating Locations = Puestos de Operación Avanzada). La misión inicial de estas instalaciones era el monitoreo satelital del tránsito clandestino de drogas, pero rápidamente se dedicaron a recolectar datos de inteligencia sobre fuerzas insurgentes, tráfico de armas y terrorismo.

La creación de los Puestos de Operación Avanzada fue resultado de un proyecto presentado en 1998 por Barry McCaffrey, entonces director de la Oficina Nacional de Control de Drogas de Estados Unidos, para suplantar a las bases militares norteamericanas del Comando Sur (Southcom) que debían abandonar la Zona del Canal de Panamá al año siguiente. Actualmente las FOL están consideradas como “una fuerza con movilidad estratégica en guerras relámpago, con tropas aerotransportadas de despliegue rápido”.

El 4 de junio de 1999, el diario colombiano El Espectador divulgó un documento confidencial del Departamento de Estado que explicaba la nueva estrategia: “Con el fin de no desviar las misiones que en principio se concentrarán en labores antinarcóticos y con el propósito de evitar polémicas internacionales y en el propio Congreso, los trabajos militares y de inteligencia contra las FARC y el ELN, principalmente, se enmarcarían en su status de ‘narcoguerrilleros’. [...] Las nuevas bases antinarcóticos localizadas en Ecuador, Aruba y Curazao serán puntos estratégicos para vigilar muy de cerca los pasos de la guerrilla y sus continuas incursiones hacia Venezuela, Panamá, Brasil, Perú y Ecuador”.

La violación del espacio aéreo del sábado se produjo al día siguiente de que 60 soldados colombianos del Batallón Especial Energético y Vial Nº 1, al mando de un subteniente, traspasaran 800 metros de la línea fronteriza con Venezuela. El ministro de Defensa venezolano, Gustavo Rangel, definió el hecho como “un eslabón más en la cadena de provocaciones en la que se quiere envolver a nuestro país”.

Existen 14 bases estadunidenses repartidas en diez países latinoamericanos: Aruba y Curazao (Antillas Holandesas), Manta (Ecuador), Comalapa (El Salvador), Palmerola (Honduras), Liberia (Costa Rica), Larandia, Puerto Leguizamo y Tres Esquinas (Colombia), Iquitos y Nanay (Perú), Mariscal Estigarribia (Paraguay), Guantánamo (Cuba) y Vieques (Puerto Rico).

Según datos del Pentágono, hay más de 735 instalaciones militares norteamericanas en 130 países. El Comando Sur opera desde Key West (Florida) y dispone en América Latina de una dotación de empleados que supera a la suma del personal de los Departamentos de Estado, Agricultura, Comercio, Defensa y Tesoro.

UNA LAPTOP INTERMINABLE, INDESTRUCTIBLE… Y BASTANTE INVEROSÍMIL

Posted 13 Mayo 2008 by RB
Categories: Estados Unidos, Iberoamérica

Roberto Bardini

La increíble PC del comandante Raúl Reyes, número dos de las FARC asesinado el 1 de marzo pasado en Ecuador por tropas colombianas, resultó ser una voluminosa caja de caudales binarios, repleta de correspondencia, documentos comprometedores, planes desestabilizadores y financiamientos secretos que, en manos de expertos en inteligencia contrainsurgente, parecen multiplicarse como los cinco panes y dos peces bíblicos con los que Jesús alimentó a cinco mil seguidores a orillas del Mar de Galilea.

El pequeño computador bolivariano es, como se sabe, una súper máquina blindada a prueba de ataques aéreos, ya que resistió exitosamente las diez bombas GBU 12 Paveway II guiadas por laser o GPS y más de 200 kilos cada una con que la Fuerza Aérea de Colombia arrasó el precario campamento guerrillero en pocos minutos.

Estos proyectiles, diseñados por las compañías Raytheon y Lockheed Martin para destruir edificios, hangares, pistas aéreas, puentes, embarcaciones artilladas y rampas de lanzamiento de misiles, pueden atravesar casi dos metros de hormigón armado. Observadores del ejército ecuatoriano comprobaron que en el reducto de las FARC los explosivos dejaron cráteres de 2.40 metros de diámetro por 1.80 metros de profundidad… pero la locuaz laptop salió ilesa.

Aunque la inteligencia militar colombiana continúa extrayendo un documento tras otro en esa especie Caja de Pandora portátil e invulnerable, queda la sensación de que cada hallazgo es más de lo mismo, con la obvia finalidad de comprometer al presidente Hugo Chávez en el financiamiento a la cincuentenaria organización insurgente y al gobierno de Rafael Correa como un cómplice que aporta territorio.

El mandatario venezolano, en honor a la verdad, está más interesado en liderar la integración económica de América del Sur que en una poco conveniente guerra con el país vecino, que seguramente serviría de excusa para la intervención militar de Estados Unidos. “Presidente Uribe, piense muy bien hasta dónde es capaz de llegar, le hago un llamado a la reflexión públicamente”, exhortó Chávez en su programa dominical Aló Presidente.

A mediados de abril pasado, un grupo de 21 expertos estadounidenses en asuntos internacionales –entre los que se encuentran académicos de las universidades de Harvard, Washington y Nueva York y del Consejo de Asuntos Hemisféricos– advirtió en una carta abierta que el informe que dará a conocer la Interpol sobre el contenido de la computadora de Reyes se basa en “exageraciones sustanciales con propósitos políticos”.

“Incluso si llegara a corroborarse que los computadores personales en efecto pertenecían a miembros de las FARC, no existe evidencia que indique que los documentos disponibles para el público pudieran servir de base para ninguna de las afirmaciones extremistas hechas por el gobierno colombiano en cuanto a que Ecuador y Venezuela tuvieran algún tipo de relación financiera con los rebeldes”, sostiene la carta divulgada en Washington. “De hecho, análisis independientes de los documentos indican que el gobierno colombiano ha exagerado de manera sustancial el contenido de estos documentos, quizás con fines políticos. Cualquier cobertura mediática de los hallazgos de la Interpol deberá dejar en claro que muchas de las acusaciones colombianas ya han sido ampliamente desacreditadas”.

Firman la declaración Charles Bergquist (University of Washington, Seattle), Larry Birns (Council on Hemispheric Affairs), Amy Chazkel (Queens College, City University of New York), Avi Chomsky (Salem State College), Luis Duno Gottberg (Florida Atlantic University), James Early (TransAfrica Forum Board of Directors and Institute for Policy Studies Board), Samuel Farber (Brooklyn College, City University of New York), Sujatha Fernandes (Queens College, City University of New York), Lesley Gill (American University), Greg Grandin (New York University), Daniel Hellinger (Webster University), Forrest Hylton (New York University), Diane Nelson (Duke University), Jocelyn Olcott (Duke University), Diana Paton (University of Newcastle, Reino Unido), Fred Rosen (North American Congress on Latin America), T. M Scruggs (University of Iowa), Sinclair Thomson (New York University), Miguel Tinker Salas (Pomona College), Mark Weisbrot (Center for Economic and Policy Research) y John Womack (Harvard University).

Desde luego que para el gobierno de Uribe y la administración de George W. Bush las firmas de esta constelación académica tienen el mismo peso que la rúbrica del cacique Toro Sentado o un autógrafo de Chespirito.

Por la mismas fechas, el Pentágono anunció que el 1 de julio restablecerá su Cuarta Flota naval –creada en 1943 con la misión enfrentar submarinos alemanes y disuelta en 1950– para navegar por aguas latinoamericanas y combatir el terrorismo “junto a sus socios comerciales”, con Colombia a la cabeza. Se trata de diez buques, un portaviones y un submarino nuclear que dependen del Comando Sur con sede en Miami. La formación marítima seguramente tiene la capacidad de presentar combate en condiciones de igualdad a toda una red de laptops narcoterroristas.

VIGILANCIA TOTAL: DE LOS CIBORG A MATRIX

Posted 2 Mayo 2008 by RB
Categories: Estados Unidos

Roberto Bardini

De ahora en más muchos empresarios, militares, terroristas, industriales, espías, científicos y militantes políticos deberán ser más cautos que de costumbre y desconfiar hasta de las cucarachas, libélulas y moscas. Ese bichito que camina o vuela por ahí quizás no sea simplemente un insecto. Puede ser un ciborg al servicio de competidores o enemigos.

El vocablo “ciborg” fue acuñado en 1960 como la fusión de las palabras inglesas cyb(ernetic) org(anism) para definir a un híbrido de máquina y ser vivo. En enero de 2006, ingenieros japoneses de la Universidad de Tokio crearon la primera cucaracha ciborg de la historia: le sustituyeron sus antenas por una micro mochila provista de una mini cámara. Aunque el sistema registraba fallas y tenía corta duración, la idea era destinar el engendro a la localización de supervivientes entre las ruinas de terremotos e, incluso, al espionaje industrial.

Ahora, uno de los más sofisticados laboratorios científicos del Departamento de Defensa de Estados Unidos ha diseñado con éxito un programa de injertos de microchips en larvas de insectos preparados para misiones de vigilancia policial y militar. El experimento fue desarrollado por la Agencia de Defensa para Proyectos de Investigación Avanzada (DARPA, por sus siglas en inglés = Defense Advanced Research Projects Agency). Es la división del Pentágono que diseñó las primeras aeronaves militares no tripuladas, creó internet en 1969 y puso en funcionamiento en 1993 el sistema de localización por satélite (Global Positioning System, más conocido por la sigla GPS).

Fundada en febrero de 1958 como reacción al lanzamiento del satélite espacial soviético Sputnik un año antes, que pescó totalmente desprevenido al gobierno de Dwight Eisenhower, actualmente la DARPA tiene menos de 300 empleados altamente calificados y dispone de un presupuesto de tres mil millones de dólares.

La agencia formó varios tipos de ciborg injertándoles diminutos chips en la etapa de las larvas. Cuando el insecto se transforma en adulto, puede ser teledirigido para escuchar conversaciones, filmar, detectar explosivos y retransmitir la información.

El 9 de octubre de 2007, The Washington Post informó que dispositivos similares podrían haber sido utilizados para vigilar manifestaciones contra la guerra en Irak realizadas en la capital y en Nueva York. Bajo el título “¿Libélula o insecto espía? Los científicos trabajan en bichos robotizados”, el reportero Rick Weiss cita a tres testigos. El texto original se puede consultar en: http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2007/10/08/AR2007100801434.html].

“Yo miré y me dije ‘¿qué rayos es eso?’ Parecían libélulas o pequeños helicópteros. Quiero decir, no eran insectos”, dijo un estudiante. Y el abogado Bernard Crane, de Washington, declaró: “Nunca en mi vida había visto algo así. Eran demasiado grandes para ser libélulas, así que pensé: ¿esa cosa es mecánica o está viva?”. La manifestante Vanesa Alarcón también vio a los extraños insectos.

El reportero menciona que investigadores del Instituto de Tecnología de California construyeron un “micromurciélago ornicóptero” que vuela libremente y cabe en la palma de la mano, mientras un equipo de la Universidad de Harvard diseñó un robot-mosca de apenas 65 miligramos, “cuyas alas sintéticas pueden batir a razón de 120 golpes por segundo”.

En agosto del año pasado –recuerda The Washington Post– se realizó en Suiza un Simposio Internacional sobre Insectos Voladores y Robots, en el que científicos japoneses presentaron polillas artificiales con alas de cuatro pulgadas de envergadura.

Después de los atentados a las Torres Gemelas de Nueva York en 2001, la DARPA recibió duras críticas por impulsar un sistema de “vigilancia total” que recordaba a la novela 1984, de George Orwell. El proyecto TIA (Total Information Awareness = Conocimiento Total de la Información), destinado a “detectar, clasificar e identificar terroristas extranjeros en el país, descifrar sus planes y adelantarse a sus actos”, fue rechazado por el Congreso en julio de 2003 porque facilitaba el acceso a datos confidenciales de ciudadanos sin antecedentes delictivos y protegidos por garantías civiles.

Despechado, el Pentágono encargó a la agencia la creación de otro programa de vigilancia: Multistate Anti-Terrorism Information Exchange (Intercambio de Información Anti-Terrorista Multiestatal). En la comunidad de inteligencia se le conoce simplemente como Matrix.

RÉQUIEM POR EL HOMBRE DEL RIFLE

Posted 8 Abril 2008 by RB
Categories: Estados Unidos

Roberto Bardini

Una de sus últimas y más controvertidas apariciones públicas fue el 22 de mayo de 2000, en Charlotte (Carolina del Norte), cuando a los 76 años de edad fue reelegido presidente de la Asociación Nacional del Rifle (ANR) por tercera vez consecutiva. Con la voz aguardentosa y una ridícula peluca que más que postiza parecía la gorra de piel del cazador Davy Crockett, John Charles Carter sostuvo en alto con su tembloroso brazo un fusil de un solo tiro del siglo XVIII y bramó en el micrófono que ninguna ley iba a prohibirle tener sus armas: “¡Tendrán que arrebatarme el fusil de mis manos muertas y frías!”.

Probablemente ninguno de los 40 mil individuos que lo escuchaban conocía el verdadero nombre del viejo, nacido en 1924 en una pequeña ciudad de Illinois. Todos, sin embargo, sabían que fue un astro de Hollywood durante las décadas del ‘50 y ‘60 y que interpretó a personajes históricos como Moisés, San Juan Bautista, William F. Cody, el presidente Andrew Jackson, el Cid Campeador, el pintor renacentista Miguel Ángel y el cardenal Richelieu.

A lo largo de su carrera cinematográfica trabajó en 62 películas. Fue protagonista de El triunfo de Búfalo Bill (1953), Los diez mandamientos (1956), Horizontes de grandeza (1958), Ben-Hur (1959, por la que ganó el Oscar), El Cid (1961), 55 días en Pekín (1963), El tormento y el éxtasis (1965), Mayor Dundee (1965) y El señor de la guerra (1965), entre muchos otros filmes.

Su última película de éxito se filmó en 1968: El planeta de los simios. Fue la primera versión, la que finaliza con la Estatua de la Libertad semienterrada en la arena. En los años ‘70 la estrella comenzó a declinar y actuó en algunas súper producciones de desastres como Aeropuerto. Y en los ‘80 su propia vida se transformó en una catástrofe durante la cual se volvió alcohólico, quedó completamente calvo y comenzó a insinuarse el cáncer de próstata.

Una ovación festejó las palabras de John Charles Carter aquel 22 de mayo en Charlotte. Al asumir por primera vez, en junio de 1998, la Asociación Nacional del Rifle contaba con tres millones y medio de asociados. Bajo su mandato, un millón de nuevos adherentes llenó sus fichas de ingreso. Sus palabras fueron impactantes pero, al mismo tiempo, alejadas de la realidad como cualquier show del mundo del espectáculo. Y tan ficticias como sus propios roles de patriarca judío, centurión romano, señor feudal, vaquero del Viejo Oeste y soldado de todas las guerras.

Lo cierto es que ese día hasta un niño de diez años podría haberle quitado el fusil sin ningún esfuerzo a ese anciano conservador que detestaba por igual a los demócratas, los homosexuales, las feministas y los trabajadores migrantes hispanoamericanos. Hubiera sido tan fácil como sustraerle el biberón a un bebé o el bastón blanco a un ciego. La vejez fue implacable con el hombre que encarnó a Moisés en Los Diez mandamientos: en 1997 se cayó en las escaleras de su casa en las montañas de Santa Mónica (California) y se rompió la cadera y todos los dientes.

Nuevamente lo aclamaron en Charlotte cuando se dirigió al entonces presidente William Clinton y lo acusó de ser un “deshonesto” que convirtió a la Casa Blanca “en un burdel”: “América no se fía de usted con la permisividad de homosexuales en el Ejército. América no le fiaría a usted nuestras hijas de 21 años y, Dios lo sabe, tampoco confiamos en usted para entregarle nuestras armas”.

El escritor de novelas bélicas John Hersey, ex corresponsal de guerra, ex director de la revista Life y ganador del Premio Pulitzer de Literatura 1945, considera que la estadounidense es “una cultura hambrienta de héroes y no parece importarle si son reales o de ficción”. El antropólogo Leonel Tiger, de la Universidad de Rutger (Nueva Jersey), define en pocas palabras las características que provocan admiración entre los ciudadanos medios: “Bravuconada sin majestuosidad y heroísmo sin dirección”. Estas opiniones le calzan como anillo a John Charles Carter y a sus seguidores en la Asociación Nacional del Rifle.

La organización, creada en 1871, posee 60 mil instructores de tiro, más de 15 mil clubes distribuidos en todo el país y una revista, The American Rifleman. Tiene casi 40 millones de aficionados al tiro al blanco, más que al béisbol o al fútbol americano. “Menos leyes y más pistolas” y “Los revólveres salvan vidas” son algunos de sus lemas más edificantes.

Durante la campaña presidencial de 2000, la ANR aportó cerca de 20 millones de dólares al Comité Nacional Republicano que impulsaba la candidatura de George W. Bush. Y John Charles Carter pidió a los electores que dieran su voto a W –como se conoce a Bush hijo– y llegó a decir: “Los patriotas de nuestro país ganaron la independencia gracias a las balas y ahora tenemos que defender esa libertad en las urnas. La nuestra es una guerra santa”.

El mismo día en que John Charles Carter era reelegido por tercera vez como presidente de la ANR, el corresponsal en Nueva York del diario español El Mundo escribió acerca de los miembros de la organización: “En un anuncio que durante esta semana han emitido varias televisiones americanas, los pistoleros se escudan tras la Estatua de la Libertad y se autoproclaman portadores del espíritu de la revolución norteamericana. Lo llevan haciendo desde hace 129 años, y ni el paso del tiempo ni las masacres escolares han surtido efecto en esa mentalidad del Viejo Oeste tan arraigada en la sociedad más violenta de Occidente”.

“El idiota internacional del año

El 20 de abril de 1999, un día de primavera, dos estudiantes entraron a la cafetería del centro de enseñanza secundaria Columbine, de Littleton (Colorado), y asesinaron a 15 alumnos. Dylan Klebold, de 17 años, y Eric Harris, de 18 años, irrumpieron en el lugar con un armamento muy superior al que utilizan los miembros de los grupos SWAT, los marines o las fuerzas de despliegue rápido: un rifle de asalto de nueve milímetros, una pistola automática con un cargador de 36 balas, dos escopetas con los cañones recortados y alrededor de tres docenas de granadas caseras, algunas de las cuales llegaron a lanzar en el ataque. Después, ambos se suicidaron.

Klebold y Harris, hijos de familias pudientes de Colorado, planificaron la matanza con un año de anticipación. Eligieron el 20 de abril porque se cumplía el aniversario del nacimiento de Adolf Hitler.

Quizá fue una casualidad que en Colorado se hubiera convocado ese año la convención anual de la Asociación Nacional del Rifle. Pero lo cierto es que en las pulcras calles de Littleton también se exhibían los carteles en los que aparecía John Charles Carter –con un fusil en las manos, desde luego– invitando a afiliarse.

En junio del 2000, el escritor Russell Banks, un crítico de los grandes mitos norteamericanos, opinó que John Charles Carter “en un tono que recordaba el que empleó Moisés cuando bajó del monte Sinaí, declaró solemnemente: «Si hubieran estado presentes guardias de seguridad bien armados, muchas vidas se habrían salvado.» Al parecer, el undécimo mandamiento es: «No irás por esos mundos de Dios desarmado»”.

Banks es autor de varias obras, entre las que destacan The book of Jamaica (1980), Aflicción (1992), Como en otro mundo (1994), La ley del hueso (1996) y Searching for Survivers (1999). Con motivo de la masacre de Littleton, el novelista publicó un artículo titulado “Nuestros hijos se matan los unos a los otros y se suicidan”, con una triste conclusión: “Durante el último medio siglo, sin saberlo, los estadounidenses hemos estado inmersos en un proceso de auto colonización. Faltos de indígenas en tierras lejanas a los que colonizar, hemos tenido que conformarnos con lo que había en nuestra propia tierra, y hemos colonizado a nuestros hijos con ayuda del cine, la televisión, los parques temáticos, Internet y los videojuegos. Es decir, con ayuda de esos imperios del ocio a los que íntimamente despreciamos, pero cuyas acciones compramos con avidez, nos hemos convertido en la cerda que se come a sus cerditos”.

El escritor iraní Salman Rushdie también opinó sobre la masacre de Littleton y consideró que el presidente de la Asociación Nacional del Rifle luchaba “por obtener el disputado titulo de Idiota Internacional del Año”. En una columna de opinión distribuida por New York Times Special Features en 1999, Rushdie expresó: “Piensa que en Estados Unidos los maestros deberían andar armados. Él cree que los institutos educacionales serán más seguros si su personal tiene la facultad de matar a balazos a los niños que se hallan a su cuidado. [...] El más famoso promotor de las armas de fuego en Estados Unidos, está haciendo todo lo posible para lograr que esas armas sigan formando parte integral del mobiliario de todo hogar norteamericano”.

Mientras tanto, John Charles Carter concluyó el primero de agosto de 2000 un tratamiento de tres semanas en una clínica de Utah. Según su vocera, Lisa De Matteo, no fue nada grave: apenas una “terapia de rehabilitación preventiva” contra el abuso en el consumo de bebidas alcohólicas.

Concluido el tratamiento “preventivo”, el ex actor se retiró a su casa en Santa Mónica. Allí, en el estudio, exhibía un ejemplar de la Constitución de Estados Unidos, biografías de los “Padres Fundadores”, libros sobre la Guerra Civil norteamericana y la Segunda Guerra Mundial, junto con miniaturas de aviones de combate. En una de las paredes cuelga la espada medieval fabricada en España cuando filmó El Cid, quien ganó su última batalla contra los árabes cabalgando aún después de muerto.

Pero a diferencia del legendario señor feudal español, este anciano retrógrado con el cuerpo y la mente en bancarrota, terminó sus días en posición horizontal, con sus “manos frías” cruzadas sobre el pecho y sin su fusil. En agosto de 2002, los médicos le diagnosticaron mal de Alzheimer. Falleció el pasado 5 de abril, seis meses antes de cumplir 84 años, de un cáncer de próstata. La prensa lo recordó en todo el mundo con el nombre artístico que lo hizo famoso: Charlton Heston.