LA BALADA DE DOMINO HARVEY, NIÑA BIEN Y CAZARRECOMPENSAS

DominoHarvey1“No conocí a ninguna mujer que tuviera tantas bolas”, dijo Ed Martínez, veterano de Vietnam y rudo cazador de recompensas en Los Ángeles. Se refería a una hermosa muchacha inglesa de 25 años, millonaria y solitaria, que fue disc jockey y diseñadora de remeras en Londres, empleada en un ranch de California, bombera y rescatista en la frontera con México. Le gustaban las armas, su vocación era capturar fugitivos y luchó durante más de una década contra su adición a las drogas. Su corta y trágica vida fue llevada al cine en 2005.

Roberto Bardini

Domino Harvey nació en agosto de 1969 en Belgravia, un antiguo y exclusivo barrio residencial de Londres, considerado el más caro del mundo. De estilo victoriano y cercano al Palacio de Buckingham, es zona de embajadas, galerías de arte y restaurantes de comida gourmet. En diversas épocas allí vivieron los músicos Federico Chopin y Wolfgang Amadeus Mozart, el poeta Alfred Tennyson y la escritora Mary Shelley, el actor Sean Connery, el novelista Ian Fleming y el representante de Los Beatles, Brian Epstein.

DominoHarvey2Su padre era el actor Laurence Harvey y su madre la modelo inglesa Paulene Stone. Harvey, nacido en Lituania como el hijo menor de una familia judía, se llamaba en realidad Zvi Mosheh Skikne y creció en Sudáfrica. Se estableció en Londres y, tras un paso por la Royal Academy of Dramatic Art, se convirtió en galán del cine británico. Trabajó en 20 películas, entre ellas El Álamo (1960), El mensajero del miedo (1962) y Darling (1965), fue nominado para un Oscar e intentó asumir en la vida real el estilo de gentleman que interpretó en varios filmes.

DominoHarvey3Paulene Stone, la atractiva tercera esposa de Harvey, tuvo su cuarto de hora a mediados de los años 60, cuando Londres era la capital mundial de la música, la moda y la cultura pop, y ella aparecía en las portadas de Vogue. Los símbolos de aquella época psicodélica eran Los Beatles, Los Rolling Stones y The Who, la diminuta modelo Twiggy, la minifalda de 34 centímetros creada por la diseñadora Mary Quant, las vertiginosas películas de James Bond. Y mientras subía la temperatura de la Guerra Fría –con la amenaza de enfrentamiento nuclear entre Estados Unidos y la Unión Soviética– surgían los hippies que predicaban “paz y amor”, circulaba el ácido lisérgico y se fomentaba el happening.

DominoHarvey4Harvey murió de cáncer de estómago en noviembre de 1973, a los 45 años, cuando Domino tenía cuatro. La pequeña era ahijada del periodista y escritor Peter Evans, que fue quien presentó a Laurence y Paulene. Poco después, Evans escribió –con la colaboración de la viuda– una biografía titulada Una lágrima es suficiente – Mi vida con Laurence Harvey. La señora debería haber sido un poco más agradecida y derramar algunas más: el actor les dejó a ella y Dominó una herencia que, bien administrada, les permitiría no tener que trabajar nunca en lo que les restaba de vida.

Se creía que la niña había sido bautizada Domino porque era el nombre del personaje femenino que acompañaba a James Bond en Operación Trueno, película de 1965. Lo cierto es que se la llamó así por la amistad de Paulene con la entonces modelo francesa de Vogue, Elle y Glamour –y luego actriz del cine europeo– Dominique Sanda. Sin embargo, aunque en algún momento de su adolescencia Dominó Harvey se vinculó al mundo de la moda, finalmente eligió una actividad más cercana al peligroso ambiente de “las chicas Bond” que al frívolo negocio de las pasarelas.

La hermosa niña nacida en Belgravia comenzó a tener problemas de conducta. Les arrancaba el pelo a sus muñecas, jugaba con Action Men –los muñequitos bélicos que aparecieron en la década del 80– y se enfrentaba a puñetazos con chicos. En 1985, cuando cumplió 16 y tras haber sido expulsada de cuatro escuelas, la madre la envió interna al Dartington Hall School, ubicado en Devon, al sudeste de Inglaterra. Ese mismo año, la viuda de Harvey se casó con Peter Morton –uno de los dos fundadores del Hard Rock Café, cuyo primer local se abrió en Londres en 1971– y se fue a vivir a Estados Unidos.

Fundado en 1926 y considerado el instituto educativo más avanzado después de Summerhill, el Dartington se especializaba en niños “difíciles” y tenía un sistema de funcionamiento democrático en el que participaban los alumnos y sus padres. Pero no era el caso de la solitaria Domino. Según contó ella misma en 1994 al London Daily Mail, lo que más le interesaba del colegio era “construir canoas y practicar artes marciales”.

DominoModeloDomino era una bella e indómita adolescente sin familia pero con recursos. Mientras su madre vivía en una mansión de Beverly Hills, ella regresó a Londres, alquiló un departamento, trabajó de disc jockey y diseñó una línea de remeras. Ella misma las vendía en el mercado de Kensington, al oeste de la ciudad, zona de costosos anticuarios, elegantes restaurantes y locales de indumentaria de marca para jóvenes, pero también de ropa de segunda mano y discos usados. Tenía 18 años y probablemente fue en esa etapa cuando alguien la inició en el consumo de drogas.

Quienes incrementan la leyenda de Domino sostienen que durante corto tiempo también fue modelo en la agencia de Tom Ford –ex director creativo de Gucci y de Yves Saint-Laurent, uno de los pioneros del matrimonio “igualitario”, casado con el ex editor jefe de la revista Vogue Homme International– pero es poco probable. Resulta extraño que en un ambiente en el que abundan chismes y fotografías no exista ningún registro gráfico ni testimonio fehaciente acerca de su tránsito por las pasarelas. En todo caso, algunos entusiastas biógrafos aficionados mencionan una declaración de la muchacha acerca de aquella época: “Trataban de manipularme. Nunca podría haber aceptado órdenes de esos idiotas”. Y ése sí es el estilo Domino Harvey.

En 1989, poco antes de cumplir 20 años, la muchacha subió a un avión, cruzó el Atlántico y se fue a vivir con Paulene Stone a Hollywood, quien la aceptó con la condición de que ingresara a un centro de rehabilitación de drogadictos.

En busca de una vida sana y al aire libre, en 1992 comenzó a trabajar en un ranch al sur de San Diego. Le gustó estar rodeada de hombres recios, en contacto con la naturaleza y un ambiente semisalvaje, lejos del dinero de su madre. Después se unió al Departamento de Bomberos y Rescatistas de Boulevard, una población rural de 300 habitantes en la frontera con México. Su afición por los cuchillos con hoja de 25 centímetros que llevaba en la cintura y por el whisky irlandés con crema le ganaron el apodo de “Daga Baileys”. Buen apodo para una rubia de 23 años y rostro inocente, alta y atractiva, que no se maquillaba, no movía las nalgas al caminar y no coqueteaba con los hombres.

En 1994 volvió a Los Ángeles e intentó sin éxito ingresar al Departamento de Bomberos. Tomó cursos de paramédica, pero tampoco consiguió trabajo. Un día vio un aviso en un diario sobre un curso de dos semanas para convertirse en cazador de recompensas. La inscripción costaba 300 dólares, pero si hubiera costado 3.000 igual se habría anotado. El entrenador era Ed Martínez, un veterano de Vietnam y cazarrecompensas, que se transformaría en su figura protectora.

DominoHarvey5Domino, que había heredado la belleza de la madre y el mal genio del padre, tenía carácter agresivo, prefería las amistades masculinas y no ocultaba su bisexualidad. Se integró al equipo de Martínez y resultó muy buena en su nueva ocupación. En los cuatro años siguientes, armada con una Browning 9 milímetros, participó en la captura de 50 fugitivos bajo fianza –casi todos vendedores de drogas– a cambio de 300 dólares a la semana y una comisión del 10 por ciento de la recompensa. Mientras tanto, vivía en la casa palaciega de su mamá en Beverly Hills pero aparte, en un cuarto sobre el garaje, rodeada de puñales, espadas samurai y armas de fuego. “Tenía dinero. Podía comprar buenos fierros”, relató Martínez.

DominoHarvey6La muchacha seducía a los maleantes prófugos con su apariencia vulnerable y el acento británico que nunca perdió. En cualquier bar de mala muerte parecía una turista despistada e ingenua, y despertaba instintos protectores. Se dejaba llevar dócilmente fuera del local pero a los pocos metros, en cualquier callejón oscuro lejos de la vista pública, desenfundaba la pistola y se la hundía en las costillas a su presa hasta que llegaba el resto del equipo para completar la captura. “No conocí a ninguna mujer que tuviera tantas bolas”, dijo Martínez. “Ella era del tipo terrorista. Un minuto era dulce y tímida, y al minuto siguiente te metía el miedo de Dios con sólo una mirada”.

Se dice que la mayoría de fugitivos que apresó no estaban armados, por lo que las situaciones de peligro que vivió fueron pocas. De todos modos eran jornadas con mucha adrenalina, en las que había una ganancia adicional que no se declaraba: como casi todos los capturados eran vendedores de drogas, los cazadores se quedaban con algo de mercadería para uso personal. Domino consumía cocaína, heroína y speed, una anfetamina que anula el cansancio y el sueño, al mismo tiempo que estimula la agresividad.

DminoHarvey7Deteriorada física y emocionalmente, intentó dejar el hábito. Para ayudarla, un conocido común le presentó a Steve Jones, guitarrista del grupo punk británico Sex Pistols, un cleptómano ex adicto a las drogas y el alcohol que en los últimos 20 años se había mantenido “limpio”. Se hicieron amigos y tuvieron largas charlas, pero Jones no tuvo éxito.

En 1997, el director de cine inglés Tony Scott le pagó 360.000 dólares a Domino a cambio de los derechos para filmar una película sobre su vida como cazarrecompensas. Al año siguiente, a pedido de su madre, la muchacha utilizó gran parte de ese dinero para un tratamiento de rehabilitación en Hawai, donde permaneció internada 24 meses. Regresó a Los Ángeles en 2000, pero Paulene Stone ya no estaba allí. El año anterior se había casado con el actor británico Mark Burns y ambos se fueron a vivir a Inglaterra.

Domino decidió quedarse en Estados Unidos. Tomó clases de computación en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), hizo algunos trabajos como diseñadora gráfica, volvió a su actividad de disc jockey. Su única compañía era un perro pitbull. Y volvió a recaer. En 2003, fue arrestada por posesión de metanfetaminas cristalizadas. Dos años después, fue nuevamente arrestada por posesión de medio kilo de metanfetaminas.

Esperaba su sentencia en prisión domiciliaria, cuando el 27 de junio de 2005 fue encontrada sin vida en la bañera de su casa por sobredosis de Fentanyl, un calmante ochenta veces más potente que la morfina. No se sabe si fue suicidio o muerte accidental. Tenía 35 años y no alcanzó a ver el estreno de la película de Tony Scott, un bodrio de ritmo histérico que la presenta como una muñequita heterosexual y ni siquiera roza su adicción a las drogas.

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3 comentarios en “LA BALADA DE DOMINO HARVEY, NIÑA BIEN Y CAZARRECOMPENSAS”

  1. Mr. Ugly Says:

    You should send me this one…She is pretty….and she still is alive…Ja …Ja…Un abrazo.

  2. patricia Says:

    es muy buena la pelicula domino se la recomiendo


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