BREVE BIOGRAFÍA DEL CABO Y DOCTOR JOSÉ DE JESÚS MARTÍNEZ

José de Jesús Martínez era cabo de la Guardia Nacional de Panamá, el grado más bajo del escalafón . También era karateca y aviador. Le decían Chuchú, tenía una moto Harley Davidson y le gustaban las fiestas, las mujeres y el ron.

Martínez fue uno de los guardaespaldas del general Omar Torrijos, hombre fuerte del país centroamericano desde 1969 hasta su muerte en 1981 en un sospechoso accidente aéreo. Y en algún momento se lo consideró “el suboficial más influyente de América”.

Antes de convertirse en el cabo Martínez, Chuchú era poeta, dramaturgo, ensayista, cineasta y profesor universitario. Se había graduado en universidades europeas y tenía dos doctorados. Hablaba cinco o seis idiomas –incluyendo latín– y a lo largo de su vida escribió más de 40 libros.

Por Roberto Bardini

Un día de enero de 1974 Chuchú aterriza con su avioneta en la base militar de Río Hato –al centro-sur del país, frente al océano Pacífico– y se inscribe como aspirante a la Guardia Nacional. Nicaragüense de nacimiento y panameño por adopción, tiene 45 años y se ha afeitado la espesa barba de clochard parisino. Durante el período de entrenamiento, en la pista sólo hay dos aviones: el del general Torrijos y el del recluta Martínez.

Para entonces, mientras los instructores lo hacen trotar, arrastrarse o tirar al blanco junto a muchachos de 18 o 20 años, Chuchú ya ha publicado unos cuantos libros de filosofía, teatro y poesía: La venganza (1954), La mentira (1954), La perrera (1958), Caifás (1961), El tema de la muerte en la filosofía de Santo Tomás (1962), Introducción a la lógica moderna (1962), Juicio Final (1962), Enemigos (1962), Aquí, ahora (1963), Poemas a ella (1963), Santos en espera de un milagro (1963), La retreta (1964), Amor no a ti, contigo (1965), Poemas a mí (1966), Amanecer de Ulises (1967), One way (1967), 0 y van 3 (1970), Teatro (1971).

El futuro suboficial ha realizado sus estudios secundarios en una escuela náutica del puerto de Marion (Massachusetts), donde aprende navegación a vela. Después, en la Universidad Católica de Chile y en la Universidad de México. Tiene dos doctorados: uno en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid y otro en Matemáticas por La Sorbona.

Hasta poco antes de ingresar a la Guardia, Chuchú Martínez es catedrático de Filosofía Marxista en la Universidad de Panamá. Y no sólo es militante de izquierda, sino que ha sido opositor a Torrijos, a quien en algún momento consideró como “un típico dictador latinoamericano más”.

Fue en octubre de 1968, cuando el entonces teniente coronel Torrijos derrocó al folclórico tres veces presidente electo Arnulfo Arias. Resistente al golpe junto con otros universitarios, Chuchú relatará dos décadas después que cantó “el himno nacional llorando por los efectos de los gases lacrimógenos”. Después, pierde su trabajo en la Universidad de Panamá y se va a dar clases a la de Honduras, donde se exilia.

Todo esto lo sabe Torrijos, que aquella mañana de enero de 1974, ante mil reclutas formados en silencio en la plaza de armas de la base de Río de Hato, le dice:

– ¡Critíquenos! ¡Critíquenos todo lo que quiera! ¡Pero venga a conocernos! ¡Vamos a ver si aguanta! ¡Vamos a ver si todavía está aquí cuando yo regrese!

“Esta agresividad me pareció injusta”, escribirá Chuchú en su libro Mi General Torrijos, publicado en 1987. “Es verdad que yo no era torrijista todavía, pero tampoco era ya anti torrijista. La cosa es que el General se iba de viaje a la Argentina… Él me estaba retando y yo aceptaba el reto”.

El general viaja a Buenos Aires en visita oficial y se entrevista con su viejo amigo Juan Perón. En 1956 el tres veces presidente argentino había estado exiliado en Panamá y el jefe de su custodia era el entonces teniente Torrijos.

Y cuando el general regresa, Chuchú todavía está ahí. Sigue estando varios años más: se convierte en su guardaespaldas, ayudante, asesor, traductor y confidente. Revista en las tropas especiales creadas por Torrijos y conocidas como Machos e’ Monte.

Cuando el Comando Sur de Estados Unidos establecido en la Zona del Canal de Panamá decide hacer maniobras militares para exhibir su poderío y las denomina “Operación Furia Negra”, el general responde con sus propios ejercicios militares del otro lado de la cerca y las nombra, literalmente, “Operación ¡uy, uy, uy, qué miedo!”.

Van juntos a Libia y Europa.  Chuchú es el traductor oficial.  Asiste a la ceremonia más trascendente de la historia de Panamá: la firma en Washington de los tratados Torrijos-Carter que permitirán recuperar el Canal en el 2000. Publica una antología de documentos sobre el Canal, que firma como “Cabo y Doctor José de Jesús Martínez”. Protege a exiliados suramericanos, es amigo del periodista argentino Luis Guagnini; después, llora su muerte. Participa en delicadas misiones secretas. Vuela a Honduras, Nicaragua y Belice, negocia con insurgentes colombianos y salvadoreños, lleva miles de dólares, traslada armas y líderes guerrilleros. En El Vaticano se entrevistan con el Papa, y Torrijos lo presenta como ministro de Defensa… Después, asciende a sargento.

El general y el sargento aprenden uno del otro. El suboficial de formación marxista leninista asimila las enseñanzas del comandante en jefe, intuitivamente populista. Poco a poco, comprende de qué se trata la cuestión nacional. A lo largo de  siete años conviven diariamente, viajan, trabajan, discuten, discrepan y complotan, pero nunca se tutean.

Chuchú se hace amigo del escritor británico Graham Greene, que viaja varias veces a Panamá porque está escribiendo una biografía sobre Torrijos. Greene es católico y Martínez es ateo. Ambos se enfrascan en interminables discusiones sobre la existencia o no existencia de Dios. El libro termina siendo más una historia del sargento que del general.

Extraño ateísmo el del izquierdista Martínez. En Mi General Torrijos escribe: “Una de las maneras de querer a una persona, es haciendo que los demás también la quieran, compartiéndola con los demás, como si de esa forma el pedazo de cariño que nos toca fuese mayor. Lo dijo un santo: el que más da, más tiene, matemáticas de Dios”.

El 31 de julio de 1981 Torrijos muere probablemente asesinado por la CIA. Poco después el sargento Martínez solicita su retiro de la Guardia Nacional. Le otorgan el grado de teniente para que pueda tener una jubilación más o menos digna. Nuevamente se deja crecer la barba, adquiere el aspecto de un Hemingway tropical, vuelve a escribir.

Chuchú tuvo varias parejas. Cuentan que poco antes de fallecer en 1991, a los 61 años, intenta recordar cuántos hijos tiene de distintas relaciones. Calcula que son diez, pero no está seguro. Se le mezclan los suyos con los que son hijos de matrimonios anteriores de sus mujeres y a los que considera como propios.

* * *

En 1983 la periodista Stella Calloni me presenta en Nicaragua a la joven cónsul panameña Luz Lescure, diplomática de carrera y sensible poetisa. Y poco tiempo después Luz me presenta a Chuchú. La charla se prolonga más allá de una botella y media de whisky. Vuelvo a verlo en México en 1990 y me regala su libro de poemas Ars Amandi. No puedo recordar si es en esa ocasión o antes, en Managua, que me dice algo increíble:

– Toda la vida he sido un mediocre. Como piloto, nunca volé un avión de gran envergadura. Como karateca, sólo fui cinturón marrón. Como militar, apenas llegué a sargento… Y nunca hice el curso de paracaidismo.

Desde muchos años antes, este hombre –filósofo, políglota, poeta, miliciano– ya era una leyenda viviente en toda América Central. Pero aquí sigue siendo un total desconocido para nuestros intelectuales a la carta y conferenciólogos, afiliados al club del elogio mutuo, la premiación recíproca y las escaramuzas a los codazos para salir en la fotografía, cultores orales de un concepto de Patria Grande que en la práctica no excede los límites municipales.

Por cierto, la mejor foto de José de Jesús Martínez no es la de sus clases magistrales, reconocimientos nacionales e internacionales, viajes por el mundo. Su mejor imagen está registrada en un afiche de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Panamá: besa a un niño durante un viaje para resolver necesidades de poblaciones campesinas.

El sociólogo, periodista y dramaturgo panameño Raúl Leis –otro amigo, fallecido en abril de este año– lo recuerda así: “Aun estando cerca del poder, Chuchú no pelechó, ni se enriqueció. Aun poseyendo prestigio y premios literarios, no dejó de ser accesible. Chuchú era muchas veces la imagen fugaz de una barba blanca en motocicleta pasando raudo bajo la lluvia”.

Y Stella Calloni, que lo conoció mucho más que yo, le dedica estas líneas simples y precisas: “Murió el 27 de enero, en Panamá, en un barrio popular, rodeado por su última familia, la única con que construyó una casa, un lugar. Pero él estaba solo como siempre vivió. Fue imperfectamente humano, amigo sin dobleces, niño cruel, hombre amantísimo que odiaba la rutina, como odiaba los pies atrapados en la tierra, no sobre la tierra. Amante eterno, sin amor. Padre de hijos propios y ajenos. Un escritor que se avergonzaba de su cultura y de su erudición, que hablaba como un soldado raso y salía a caminar con un amigo bajo una noche estrellada”.

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11 comentarios en “BREVE BIOGRAFÍA DEL CABO Y DOCTOR JOSÉ DE JESÚS MARTÍNEZ”

  1. marcelo padilla Dijo:

    vuelvo a leer otra joyita tuya.y que sean muchas mas.saludos

  2. Laura G. Podetti Dijo:

    ¿Qué comentario se puede hacer a un artículo que excede el elogio común cuando queda resonando ese “totalmente desconocido aquí”, y la alusión a los que “se condecoran entre ellos”, como decía el gran poeta peronista Joaquin Giannuzzi?

    No conocía al héroe, será uno nuevo en mi Panteón. Admiro al Gral. Torrijos, asesinado por la CIA. Cuando hace ya años se estrenó el documental “Panamá Decepción” de una directora yanqui, pude comprobar la infamia y el doble discurso de la DEA, las escenas vertiginosas mostraban a los altos mandos yanquis, discurseando, “Todo está en orden” (habían invadido Panamá) y las bombas incendiando y destruyendo la ciudad colonial, volvían los milicos, “la paz se estableció”, “todo bajo control”, “la población civil preservada” y las escenas en tiempo real, de muerte, desolación, derrumbe. Gracias

    • RB Dijo:

      Laura:

      Sí conoces a Chuchú, aunque no te acuerdas.

      Colaboró con Barbara Trent, la directora de Panama Deception, en el guión de la película, ganadora de un Oscar. Y además, actuó en el filme: hizo de él mismo.

      Un abrazo.

  3. CESAR VILLEGAS VIDAL Dijo:

    Te felicito, no te olvidaste de nada. Hombre sin miedo y un intelectual fenomenal, recordarlo es un acto muy justo de tu parte. Lo dejé de ver en el 73 y luego nos encontramos en el 76, estaba muy enterado de lo que pasaba aquí. Un tipo querible que más allá de los tragos imponía respeto. Torrijos lo amaba; Stella Calloni también, jugada totalmente.

  4. Leonardo Killian Dijo:

    Hermosa historia. Murió Solano López, tataranieto del otro al que asesinaron los cambá con la complicidad mitrista. La viuda de German Oesterheld dijo que se fue “un compañero de toda la vida”. Supongo que los personajes de tu página estarán un poco mas tristes…

    Killian

  5. profe@cedech.cl Dijo:

    Acabo de leer texto sobre Chuchú.
    ¡Qué manera de mover la pluma y manejar información!
    Mañana -con amigos comunes- que también te leen brindaremos por vos (no sin envidia blanca y admiración rojinegra).
    Un abrazote

    Prof. Pedro Godoy P.


    http://www.premionacionaldeeducacion.blogspot.com

  6. Eduardo Rosa Dijo:

    Realmente sos un gran periodista, Roberto.
    Estas pinturas salen de tu pluma que a veces parece pincel.
    Un abrazo
    Tu viejo camarada

  7. Miguel Angel Trinidad Dijo:

    Excelente página de la historia contemporánea. El Repornauta, viajero del tiempo y de la historia, deleita e informa formando nuevas generaciones. Felicitaciones, Tito.

    Tuve el privilegio de conocer a Chuchú Martínez en 1985, en Panamá. Tengo el honor de conservar aún la chaqueta de la Fuerza de Defensa de Panamá con el grado de sargento (lo habían ascendido) que me obsequió, además de sus libros sobre Torrijos. Jose de Jesús Martínez, un personaje y una personalidad única. Además de su erudición y vida polifacética que vos muy bien describís, era un gran conversador, un seductor total.

    Recuerdo una anécdota por demás peculiar, referida a su vocación de poblar América Latina y el mundo también… Resulta que una vez de gira con Omar Torrijos les tocó ir a Grecia. Ya en Atenas, Chuchú se dispuso a buscar a un hijo que tenia allí de la época de estudiante -de filosofía creo-. Contactó a la madre y así se encontró con su hijo. ¡La sorpresa fue que su hijo era más gordo y aparentaba más edad que Chuchú! Y me dijo: “¡Coño! ¡¿Cómo podía ser eso?! ¡Mi hijo era un empresario barrigón, parecía él mi padre y yo el hijo!”

    Falleció luego de la invasión a Panamá. Stella decía que murió de tristeza.

  8. edwin Dijo:

    Bardini o RONberto BACARDIni un saludo para ti, me gusta como escribes tus relatos de la historia centroamericana, sigue escribiendo sobre Honduras y tu experiencia, Saluda a Diario Tiempo y Radio Progreso..

  9. Lolys Dijo:

    Leo y releo el libro de Graham Greene “El General” y me he enamorado de estos dos hombres panameños y esta pagina ha sido de mis favoritas por como muestran al profesor Martínez, un saludo y un abrazo de todo corazón

  10. Silvana Dijo:

    La nota es buena, con algunas irrealidades, pero cada uno tiene el derecho de ver al Chuchú que quería ver. Para mí que tuve la oportunidad de estar casada con él doce años, era más que todo eso, era real.


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