PALESTINA: CUANDO LA VIDA NO VALE NADA

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Roberto Bardini

La contabilidad es macabra: desde el inicio de este año, las fuerzas armadas israelíes mataron a 150 palestinos, entre los que se cuentan 25 menores. En ese mismo tiempo, los grupos armados palestinos mataron a 20 israelíes, entre los que había dos menores.

En el mercado de valores del Nuevo Orden Mundial, ¿a cuánto se cotiza la vida de un niño palestino, irakí o afgano? Aparentemente, las acciones están a la baja: nadie da por ellos ni un dólar partido por la mitad.

¿Cuánto cuesta, en cambio, la integridad de un soldado israelí? Por ejemplo, el cabo Gilad Shalit, de 19 años, capturado el 25 de junio por rebeldes de Hamas en Kerem Shalom, en la Franja de Gaza. Ametralladorista de un tanque y de nacionalidad francesa por parte de padre, por lo visto vale mucho más que cualquier nativo árabe. Como artillero, además, se supone que su rol de combate no consistía en obsequiar tabletas chocolate entre la población civil de los territorios ocupados.

El soldado, que resultó herido durante el ataque, ha recibido cuidados médicos. A cambio de su devolución, los combatientes palestinos solicitan la puesta en libertad de mujeres y menores de edad, que se encuentran en las cárceles israelíes, sin juicio ni sentencia previa.

Como represalia, el gobierno israelí lanzó la ofensiva “Lluvia de verano” en Cisjordania con tropas de infantería, vehículos blindados y aviones, e inmediatamente arrestó a casi un centenar de personas, entre las que se cuentan nueve ministros, varios diputados, alcaldes y funcionarios de Hamas, además de 30 militantes de esa organización. Esto equivale a secuestrar a un tercio del gobierno palestino.

“Escondidos en casas de amigos, privados de sus teléfonos móviles por miedo a ser localizados y obligados a no acudir a sus lugares de trabajo, las vidas del primer ministro, Ismail Haniyeh, y otros líderes de Hamas se parecen más a la de un grupo clandestino que a la de un gobierno surgido de unas elecciones”, informó el diario El Mundo, de España. Diputados y funcionarios palestinos se han visto obligados a reunirse en secreto de casa de amigos, a dormir cada noche en lugares diferentes y a cambiar de vehículos y de hábitos.

El periódico cita declaraciones el primer ministro israelí, Ehud Olmert: “He dado a las fuerzas de seguridad y al ejército la orden de actuar con toda su fuerza para perseguir a los terroristas, a sus ideológos y a quienes les protegen. Haremos todo, y digo todo, para liberar al soldado. Lo repito: nadie estará a salvo”.

Llama la atención que todos los medios de información internacionales mencionan el “secuestro” del joven soldado Gilad Shalit o lo consideran un “rehén”, cuando en realidad se trata de un combatiente regular de una fuerza ocupante tomado prisionero en una situación de beligerancia.

También llama la atención que diversos organismos defensores de derechos humanos, entre los que se cuenta Amnistía Internacional, le hayan exigido inmediatamente a Hamas que respete “los principios del derecho internacional humanitario, entre ellos el artículo 3 común de los cuatro Convenios de Ginebra de 1949, que prohíbe la toma de rehenes”. Amnistía Internacional reconoce, al mismo tiempo, que las fuerzas israelíes han matado y herido a decenas de palestinos desarmados, entre ellos mujeres y niños. Es decir, se coloca a Israel, país ocupante, y a Hamas, representante del país ocupado, en un plano de igualdad como si se los pudiera medir con los mismo parámetros.

Como parte de las represalias, la aviación israelí destruyó la planta eléctrica de Al Nusirat, la única de Gaza. Más de 700 mil pobladores quedaron sin electricidad y con el suministro de agua restringido, sin poder cocinar, recibir noticias y hacer funcionar ventiladores, un artefacto indispensable por las sofocantes temperaturas del verano. Los principales afectados son los ancianos y los niños. Se estima que la reconstrucción de la central demorará seis meses, a un costo de entre cinco y siete millones de dólares. Precisamente, la Convención de Ginebra -que en este caso nadie recordó mencionar- estipula que no se pueden atacar infraestructuras al servicio de la población civil.

Dos de los principales periódicos de Tel Aviv expresaron opiniones confrontadas acereca de las represalias. Según Yediot Aharonot, “Israel tiene una ocasión única, no sólo de liberar a Gilad Shalit, sino de erradicar al gobierno de Hamas”. En cambio, Haaretz acusó al gobierno israelí de “haber perdido la razón” y de haber iniciado “una escalada militar carente de toda lógica”.

La palestina Rifat Odeh Kassis, presidenta de la Organización Internacional de la Defensa de los Niños, fue más ecuánime:

“Lo que la familia Shalit siente ahora es exactamente como la mayoría de las familias palestinas sienten o han sentido en un tiempo. Todos los israelíes tienen que saber esto. Ellos tienen que saber que los palestinos son gente como ellos. Los palestinos se afligen cuando sus hijos son asesinados y se desesperan cuando sus niños son encarcelados. Este círculo vicioso de la violencia tiene que ser detenido. Israel debería terminar su ocupación y para siempre. Ellos deberían retirarse totalmente de Gaza y Cisjordania, incluso de Jerusalén del Este, y dar a los palestinos sus derechos políticos y económicos. Los israelíes tienen que dar a los palestinos la posibilidad para vivir al lado de ellos en prosperidad y paz”.

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