ESTADOS UNIDOS: “SOPLANDO EN EL VIENTO”

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Roberto Bardini

Tras 232 años años de existencia y de 109 legislaturas consecutivas, el 4 de enero asumieron los 435 representantes de 50 estados y cien senadores que integran el nuevo Congreso de Estados Unidos con mayoría del Partido Demócrata en ambas cámaras.

La victoria de los liberales luego de doce años de hegemonía republicana y la asunción de la legisladora Nancy Pelosi, de California, como la primera mujer en más de dos siglos que presidirá la Cámara de Representantes, no son las únicas novedades. El nuevo Congreso presenta por primera vez en su historia una gran variedad étnica y religiosa, y un abanico variopinto de posiciones políticas.

Los legisladores afroamericanos ocuparán 42 escaños en la Cámara número 110. Keith Ellison, un abogado negro de Minnesota, convertido al Islam a los 19 años y crítico de la guerra en Irak, es el primer musulmán votado para el Congreso en toda la historia de Estados Unidos. La descendiente de japoneses Mazie Keiko Hirono, de Hawai, y Henry Johnson, un afroamericano de Georgia, son los primeros budistas elegidos como representantes.

El único senador de origen africano es el joven y carismático Barack Hussein Obama, de Illinois, nacido en 1961 en Honolulu e hijo de un economista de Kenia, a quien muchos consideran posible candidato presidencial para las elecciones de 2008.

La “revancha” política de los demócratas estará repartida en unas cuantas manos. Harry Reid, un mormón de Nevada, será el nuevo presidente del Senado. Aunque coincide con los republicanos acerca del derecho de los ciudadanos a poseer armas de fuego, se distancia de ellos en lo que se refiere a la protección del medio ambiente, la mejora de la educación y el acceso de la población a los servicios de salud.

Tom Lantos, un economista de California nacido en Hungría en 1928, sobreviviente de un campo de concentración durante la Segunda Guerra Mundial, opositor al nazismo y el comunismo y partidario de la invasión a Irak, presidirá el Comité de Relaciones Exteriores. Tendrá que ponerse de acuerdo con Carl Levin, de Michigan, un oponente a la guerra en el país árabe y partidario de una retirada gradual de las tropas estadounidenses, quien estará al frente del Comité de las Fuerzas Armadas.

Nacy Pelosi designó al texano de origen mexicano Silvestre Reyes, ex comisario de la policía fronteriza, como presidente de la Comisión de Inteligencia. El legislador tendrá acceso a la información de todas las agencias de espionaje de Estados Unidos, al mismo nivel que el presidente, el vicepresidente y el presidente del Senado. Lo curioso es que Reyes no parece ser un político muy informado. Al menos, no tiene la menor idea de lo que ocurre en Medio Oriente: en diciembre del año pasado, entrevistado por la publicación Congressional Quarterly National Security, dijo que creía que Al Qaeda es una organización “mayoritariamente chiíta” y reconoció que ignoraba a cuál rama del Islam pertenece el movimiento Hezbollah.

Barney Frank, de Massachusetts, será el presidente del Comité de Servicios Financieros. Fue el primer miembro del Congreso que admitió públicamente su homosexualidad en 1987 y es partidario de revisar la política del Departamento de Defensa de despedir a los soldados que se declaren gays.

Max Baucus, de Montana, opositor al embargo económico contra Cuba, presidirá el Comité de Finanzas del Senado.

Hillary Clinton, que en 2000 se convirtió en la primera esposa de un ex presidente en ocupar un puesto en el Congreso, no tiene cargos de gran poder, pero conserva una influencia que se remonta a sus años en la Casa Blanca. Es una posible aspirante a la candidatura demócrata para los comicios presidenciales de 2008 y ya ha contratado a un “asesor evangélico” para tratar de atraer a los cristianos conservadores, que constituyen una cuarta parte del electorado estadounidense.

¿Qué puede esperar Iberoamérica de la Cámara de Representantes y del Senado de Estados Unidos en los últimos dos años que quedan del gobierno de George W. Bush? En la modesta opinión de esta columna, nada. O más de lo mismo. Cuatro décadas atrás, en 1963, el músico Robert Allen Zimmerman –más conocido como Bob Dylan– escribió: ¿Cuántas veces puede un hombre volver la cabeza pretendiendo ver lo que no ve? / La respuesta, mi amigo, está soplando en el viento.

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