CABEZA PARA PREVER O ESPALDAS PARA AGUANTAR

Roberto Bardini

roberto_bardini.jpgCuando lean, escuchen o vean en las noticias que alguien ha declarado una “guerra sin cuartel” al tráfico de drogas, encójanse de hombros como si no sucediera nada y sigan haciendo lo que estaban haciendo. Desde hace más de dos décadas es más de lo mismo, puro bla bla.

En mayo de 1951, el general Omar Bradley, jefe del Estado Mayor Conjunto del Ejército de Estados Unidos, declaró ante el Senado que la guerra de Corea comprometería a su país en “un conflicto desacertado, en un lugar inapropiado y en un momento inoportuno”. En la contienda de Corea (1951-1953) conocida como la “guerra olvidada” o la “primera guerra de la guerra fría”, los norteamericanos perdieron 44 mil soldados, un poco menos que en la ocupación de Vietnam pero en un tiempo mucho más breve.

El tres veces presidente argentino Juan Perón, un experto en estrategia y geopolítica, el 24 de mayo de 1951 comentó en el diario Democracia y bajo el seudónimo Descartes, las declaraciones del general Bradley con una frase que aún hoy utilizan muchos instructores en algunos institutos de inteligencia militar: “El que no tiene buena cabeza para prever, ha de tener buenas espaldas para aguantar”.

No hay que complicarse mucho. Prever es estudiar con anticipación lo que puede ocurrir, barajar hipótesis o posibilidades, intentar adelantarse a los hechos. Aguantar es hacerse cargo de las consecuencias no previstas.

El aforismo de Perón, expresado hace 56 años, cobra vigencia en la actual guerra contra el narcotráfico, en la que se atacan militarmente los efectos sin ir socialmente a las causas.

Esto lo advirtió casi dos décadas atrás el sociólogo argentino Marcos Kaplan (1926-2004), del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Instituto Nacional de Ciencias Penales de la Procuraduría General de la República (PGR), uno de los primeros en percibir los peligros de lo que él denomina “una narcosociedad, una narcocultura, una narcopolítica y la aspiración a un narco Estado”.

En su libro Aspectos sociopolíticos del narcotráfico (editado en 1989 por el Instituto Nacional de Ciencias Penales de la PGR), Kaplan llama la atención acerca de que, más allá de pistoleros y sicarios, muchas personas se benefician económicamente del tráfico de estupefacientes. En primer lugar, campesinos que cultivan, refinadores en laboratorios, transportistas, distribuidores, revendedores mayoristas y minoristas. La acción punitiva se dirige casi únicamente contra ellos.

Pero hay un segundo peldaño de complicidad, según Kaplan: contadores, empleados administrativos, blanqueadores de dinero, abogados defensores, asesores legales y económicos. Este sector generalmente resulta poco afectado. El jurista incluye otras categorías al servicio de los capos de la droga: intelectuales, periodistas y profesionales en relaciones públicas. Y también menciona a “políticos, gobernantes, funcionarios, jueces, policías y militares, que se involucran en actividades al servicio del narcotráfico y se benefician de ellas”. Pero para ellos, lamentablemente, no hay allanamientos espectaculares con presencia de la prensa ni se han inventado aún los retenes en las carreteras.

Para Estados Unidos la raíz del mal está en la “oferta” de los países productores de drogas. Para los países productores, está en la “demanda” de los consumidores de Estados Unidos, el país con más adictos a los estupefacientes del mundo.

Y mientras se continué en ese crónico círculo vicioso, la tan publicitada “guerra contra el narcotráfico” más que “un conflicto desacertado, en un lugar inapropiado y en un momento inoportuno” continuará siendo una inútil payasada que no afecta en nada a un multimillonario negocio que aumenta día a día.

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One Comment en “CABEZA PARA PREVER O ESPALDAS PARA AGUANTAR”


  1. Excelente nota, como siempre Roberto está informado, certero y ameno.
    Sigo sus notas desde la pagina de El Ortiba, y siempre es un placer a veces amargo leerlo.


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