MALVINAS: DE MILITARES CAUTOS Y CIVILES DECIDIDOS

Roberto Bardini

Una mañana de mayo de 1982, dos argentinos se presentaron en la delegación diplomática de su país en Perú y solicitaron hablar con el embajador, que por esos días era un oficial de la marina de guerra. El representante del autodenominado Proceso de Reorganización Nacional instaurado en marzo de 1976, contralmirante Luis Sánchez Moreno, se sorprendió al escuchar los nombres de los inesperados visitantes a la embajada: Oscar Bidegain y Ricardo Obregón Cano.

Ambos habían sido gobernadores tras las elecciones generales que el 11 de marzo de 1973 ganó la fórmula Cámpora-Solano Lima, del Frente Justicialista de Liberación Nacional (Frejuli). Bidegain, de la provincia de Buenos Aires; Obregón Cano, de la provincia de Córdoba.

Los dos, vinculados a la llamada “tendencia revolucionaria” del peronismo, habían tenido que renunciar a sus cargos en 1974 –Bidegain en enero, Obregón al mes siguiente– a causa del embate de los sectores ortodoxos del movimiento. Los dos, además, habían sido condenados a muerte por la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A) y tuvieron que abandonar el país.

El almirante Sánchez Moreno sabía perfectamente que sobre ellos pesaba una orden de captura del régimen militar –que él representaba en Perú– por ser miembros de la Mesa de Conducción del Movimiento Peronista Montonero, junto con Mario Firmenich, Roberto Perdía, Raúl Yager, Fernando Vaca Narvaja, Eduardo Pereyra Rossi y Rodolfo Puiggrós.

Sánchez Moreno, por cierto, pertenecía a “la otra Argentina”. Desde 1963 era integrante de la Comisión de Afirmación de la Revolución Libertadora –cuya figura más notoria fue el almirante Isaac Rojas– y durante 1976 dirigió el Centro Clandestino de Detención que funcionó en las instalaciones de la Prefectura de Zárate, por las que pasaron más de cien “detenidos desaparecidos”.

Pero lo que seguramente causó el estupor del embajador fue que Bidegain, de 76 años de edad, se ofrecía para ir como voluntario a la guerra de las Islas Malvinas y solicitaba garantías para su vida a su paso por Buenos Aires.

El ex gobernador, un médico cirujano nacido en Azul, se había recibido a los 22 años. De joven militó en la Alianza Libertadora Nacionalista y a partir del 17 de octubre de 1945 adhirió al peronismo hasta el último día de su vida. Fue diputado nacional desde 1948 hasta 1952 y presidió el bloque del Partido Peronista.

Entre sus proyectos más notorios como legislador figura uno que enuncia la “afirmación de la soberanía sobre el mar y la plataforma submarina hasta 200 millas, sobre las Islas Malvinas y sus adyacencias”. Luego del golpe que en septiembre de 1955 derrocó al general Perón, Bidegain fue encarcelado en la penitenciaría de Las Heras y en el penal de Sierra Chica.

Posteriormente, ya como gobernador, el 14 de noviembre de 1973 presidió el acto que derogó una ley de 1957 que declaraba “reo de lesa patria” al brigadier general Juan Manuel de Rosas.

Y ahora, en Perú, se ofrecía para ir a las Malvinas “como combatiente, como médico o como instructor de tiro”. La entrevista con el embajador duró menos de cinco minutos. Sánchez Moreno, que los recibió de pie y no los invitó a tomar asiento, les pidió que se retiraran. Antes, le dijo a Bidegain que no pisara suelo argentino.

El médico y político ya había tenido una experiencia similar dos décadas y media antes. El 16 de junio de 1955, cuando estaba por cumplir 50 años de edad, se presentó con su pistola para defender al gobierno constitucional en medio de los bombardeos de la Marina a Plaza de Mayo. Un mayor del ejército, Ignacio Cialceta, que era edecán presidencial, le informó que “el general Perón sólo autoriza a los militares a tomar las armas”.

Dos meses después, Cialceta acompañó a Perón a ingresar en la embajada de Paraguay para solicitar asilo diplomático y posteriormente él se exilió en México, donde en 1956 nació su hija Claudia. Sin embargo, al regresar a la Argentina cambió de bando. Luego del golpe de 1976 y con el grado de teniente coronel (retirado), revistó en el Servicio de Informaciones del Estado (SIDE) en Rosario.

El militar duró poco tiempo: exactamente hasta después que su hija y su yerno francés, Ives Domergue, ambos militantes del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), fueron detenidos y asesinados por el ejército en septiembre de 1976.

No se sabe si el almirante Sánchez Moreno y el teniente coronel Cialceta dispararon un arma en sus vidas fuera del entrenamiento cuando eran cadetes. Pero Bidegain –que era campeón nacional de tiro con revólver– en 1947 había participado en el Campeonato Mundial de Tiro por Equipo en Estocolmo, en 1948 en tiro al blanco en los Juegos Olímpicos de Londres y en 1949 fue campeón mundial de tiro con pistola.

Además, que se sepa, el ex gobernador nunca desapareció ni asesinó a nadie. Se podrá coincidir o no con sus opciones políticas, pero siempre fue de frente y con el rostro descubierto. Como cuando aquella mañana de mayo de 1982 se ofreció como voluntario para defender la soberanía argentina en el Archipiélago Sur.

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